martes, 28 de abril de 2009

El primero de mayo y las tareas de los trabajadores

En vísperas del proceso electoral para renovar la Cámara de Diputados y casi a la mitad del sexenio, el balance para los trabajadores mexicanos difícilmente puede ser más negativo.
La ya grave caída salarial, iniciada hace varios lustros, ha empeorado en lo que va del sexenio, de una manera constante. De enero de 2007 al último trimestre del año pasado, los salarios contractuales se incrementaron en sólo 8.7%, mientras los precios de los comestibles lo hicieron hasta en 94.3% y 23.8% el que menos subió. En cuanto al empleo, la tasa de desocupación alcanzó 5.3% en febrero pasado, contra 3.96% en enero de 2007; por si esto fuera poco, los trabajadores mexicanos perdieron 53 mil millones de pesos de sus ahorros para el retiro en sólo cuatro meses en las Afores.
En cuanto a la política laboral, una constante de los gobiernos recientes, que en el actual ha sido fielmente continuada, es la violación a los derechos de los trabajadores, particularmente lo relacionado a la organización y huelga. Esto se ha dado en todo tipo de empresas y contra todo tipo de organizaciones, pero destacan los casos de Cananea y otras empresas con las que contrata el sindicato minero metalúrgico, por la virulencia de los ataques y la descarada violación de la legislación. En otros casos, como los trabajadores del vidrio de San Luis, se usa la fuerza del aparato estatal para impedirles ejercer su derecho a decidir su afiliación sindical.
Al mismo tiempo, se niegan soluciones a las justas demandas de los trabajadores, a pesar de que éstas implican costos mínimos, con lo que se prolongan innecesariamente movimientos de huelga como en los casos del Colegio de Postgraduados o la Universidad Autónoma Chapingo, donde los sindicatos levantaron sus huelgas son haber logrado plena solución a sus demandas.
En cambio, se insiste en todos los tonos en una reforma laboral que pretende precarizar aun más los derechos al trabajo, al salario y a la organización, con lo que se busca favorecer, no la creación de empleos y la economía nacional, sino cumplir las instrucciones de los centros financieros internacionales y satisfacer los deseos de los grandes empresarios. En los hechos, esta reforma se ha puesto en marcha desde hace tiempo, con un constante deterioro para los trabajadores y sus organizaciones.
Por ello, al llegar a una nueva jornada del primero de mayo, los trabajadores no podemos menos que rechazar la política del gobierno y pronunciarnos por un urgente cambio de rumbo, en el que los trabajadores y nuestras organizaciones seamos tomados en cuenta en la definición de las políticas públicas.
En particular, el SUTIN se pronuncia por políticas científica y energética que respondan a las necesidades del país, que nos permitan contribuir, como trabajadores del conocimiento y de la energía en la construcción de un país mejor. La actual emergencia sanitaria, es una prueba más de la urgencia por impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico y fortalecer los centros de investigación y universidades públicas. Al mismo tiempo, mantenemos nuestras conocidas banderas de lucha, al lado de nuestros aliados sindicales, campesinos y sociales:
· Por una industria nuclear de máxima seguridad, como parte fundamental de una política energética para la soberanía y la justicia.
· Por la defensa de los recursos naturales y energéticos del país, mismos que se deben mantener como propiedad y exclusividad de la nación de acuerdo con la Constitución, a la vez que se trabaje por la independencia tecnológica en la materia. No a la entrega de los recursos energéticos escondida en la reforma a Pemex.
· Por la defensa de los derechos de los trabajadores, plasmados en la Ley Laboral actual. No a la reforma laboral neoliberal.
· Por la defensa y ampliación del sistema de seguridad social de salud propiedad del Estado y en beneficio de la sociedad. No a la nueva Ley del ISSSTE.
· Por el fortalecimiento del sistema educativo y de investigación científica y tecnológica, como obligación estratégica del Estado.
· Por la plena democratización de la vida nacional, incluyendo a todos los a los centros de trabajo, al campo y a las instituciones educativas.

jueves, 23 de abril de 2009

Harrisburg

Nucleares, solidaridad y situación política

La sesión de la asamblea permanente del miércoles 22 de abril fue convocada, entre varios puntos más, para dar por concluido el estatus de “permanente” y para conocer y resolver sobre puntos de variada índole.
Uno de estos, fue la solidaridad con los compañeros del Colegio de Postgraduados en huelga desde hace más de un mes, en el caso de los administrativos y dos meses, en el caso de los académicos. También se mencionó el caso de los mineros de Cananea, --sobre cuya importancia se llamó la atención en la pasada reunión del Consejo de Delegados Departamentales-- y sobre la participación en la marcha del Primero de Mayo y en un posible paro en respuesta a la política antisindical del gobierno.
Estos puntos llevaron a una breve discusión, en la que se plantearon dudas acerca de la posible participación en el paro nacional que promueven la Unión Nacional de Trabajadores y otras organizaciones y se abordó el asunto de la solidaridad hacia los integrantes del sindicato minero metalúrgico, hoy agredidos con la declaratoria de terminación de relaciones entre la Sección 65 del sindicato y la mina de Cananea.
En ambos casos, (Colegio de Postgraduados y Cananea) se acordó la solidaridad de manera unánime. Esto sin embargo, es insuficiente, si se considera la magnitud, alcances y consecuencias de estos movimientos, pero sobre todo, si se toma en cuenta que se trata de dos facetas de una más amplia política en contra de los trabajadores, que hoy alarga innecesariamente dos movimientos de huelga y, pasando por encima de procedimientos y formas, declara terminadas las relaciones laborales de más de mil doscientos mineros después de casi dos años de huelga, pero que se plantea como meta estratégica, una reforma laboral que lleve los derechos al trabajo y a la organización sindical a ser meros elementos decorativos en la construcción de un nuevo edificio social puesto en todo al servicio de las grandes empresas.
Por ello, la solidaridad no debe quedarse en los acuerdos adoptados por la asamblea. Pero no se puede pedir a los trabajadores nucleares que apoyen algo que no conocen a fondo. Es necesario –como se sugirió al CEN—que en las próximas semanas la discusión en los grupos de trabajo (y en las demás instancias sindicales) aborde la situación de estos movimientos como parte de una política laboral del gobierno y no como hechos aislados, que se analice la posible participación de nuestra organización en el paro nacional planteado, en las formas y condiciones que sean mejores y se pongan en marcha acciones de solidaridad en las que intervenga la base del sindicato y en las que se actúe de manera informada y consciente. Dar la solidaridad de esta manera, resulta útil no solo para el movimiento que se apoya, sino que refuerza la propia organización y permite construir una visión colectiva más profunda.
No podemos dejar de mencionar la coyuntura nacional actual. Es cierto que muchos emprenden acciones y pronuncian discursos con vistas al 5 de julio. Pero también es cierto que podemos aprovechar esta situación y llevar a la agenda nacional –cuando ésta es discutida, aunque sea en busca del voto—los temas que nos interesan como trabajadores nucleares.

Etiquetas: