El primero de mayo y las tareas de los trabajadores
En vísperas del proceso electoral para renovar la Cámara de Diputados y casi a la mitad del sexenio, el balance para los trabajadores mexicanos difícilmente puede ser más negativo.
La ya grave caída salarial, iniciada hace varios lustros, ha empeorado en lo que va del sexenio, de una manera constante. De enero de 2007 al último trimestre del año pasado, los salarios contractuales se incrementaron en sólo 8.7%, mientras los precios de los comestibles lo hicieron hasta en 94.3% y 23.8% el que menos subió. En cuanto al empleo, la tasa de desocupación alcanzó 5.3% en febrero pasado, contra 3.96% en enero de 2007; por si esto fuera poco, los trabajadores mexicanos perdieron 53 mil millones de pesos de sus ahorros para el retiro en sólo cuatro meses en las Afores.
En cuanto a la política laboral, una constante de los gobiernos recientes, que en el actual ha sido fielmente continuada, es la violación a los derechos de los trabajadores, particularmente lo relacionado a la organización y huelga. Esto se ha dado en todo tipo de empresas y contra todo tipo de organizaciones, pero destacan los casos de Cananea y otras empresas con las que contrata el sindicato minero metalúrgico, por la virulencia de los ataques y la descarada violación de la legislación. En otros casos, como los trabajadores del vidrio de San Luis, se usa la fuerza del aparato estatal para impedirles ejercer su derecho a decidir su afiliación sindical.
Al mismo tiempo, se niegan soluciones a las justas demandas de los trabajadores, a pesar de que éstas implican costos mínimos, con lo que se prolongan innecesariamente movimientos de huelga como en los casos del Colegio de Postgraduados o la Universidad Autónoma Chapingo, donde los sindicatos levantaron sus huelgas son haber logrado plena solución a sus demandas.
En cambio, se insiste en todos los tonos en una reforma laboral que pretende precarizar aun más los derechos al trabajo, al salario y a la organización, con lo que se busca favorecer, no la creación de empleos y la economía nacional, sino cumplir las instrucciones de los centros financieros internacionales y satisfacer los deseos de los grandes empresarios. En los hechos, esta reforma se ha puesto en marcha desde hace tiempo, con un constante deterioro para los trabajadores y sus organizaciones.
Por ello, al llegar a una nueva jornada del primero de mayo, los trabajadores no podemos menos que rechazar la política del gobierno y pronunciarnos por un urgente cambio de rumbo, en el que los trabajadores y nuestras organizaciones seamos tomados en cuenta en la definición de las políticas públicas.
En particular, el SUTIN se pronuncia por políticas científica y energética que respondan a las necesidades del país, que nos permitan contribuir, como trabajadores del conocimiento y de la energía en la construcción de un país mejor. La actual emergencia sanitaria, es una prueba más de la urgencia por impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico y fortalecer los centros de investigación y universidades públicas. Al mismo tiempo, mantenemos nuestras conocidas banderas de lucha, al lado de nuestros aliados sindicales, campesinos y sociales:
· Por una industria nuclear de máxima seguridad, como parte fundamental de una política energética para la soberanía y la justicia.
· Por la defensa de los recursos naturales y energéticos del país, mismos que se deben mantener como propiedad y exclusividad de la nación de acuerdo con la Constitución, a la vez que se trabaje por la independencia tecnológica en la materia. No a la entrega de los recursos energéticos escondida en la reforma a Pemex.
· Por la defensa de los derechos de los trabajadores, plasmados en la Ley Laboral actual. No a la reforma laboral neoliberal.
· Por la defensa y ampliación del sistema de seguridad social de salud propiedad del Estado y en beneficio de la sociedad. No a la nueva Ley del ISSSTE.
· Por el fortalecimiento del sistema educativo y de investigación científica y tecnológica, como obligación estratégica del Estado.
· Por la plena democratización de la vida nacional, incluyendo a todos los a los centros de trabajo, al campo y a las instituciones educativas.
La ya grave caída salarial, iniciada hace varios lustros, ha empeorado en lo que va del sexenio, de una manera constante. De enero de 2007 al último trimestre del año pasado, los salarios contractuales se incrementaron en sólo 8.7%, mientras los precios de los comestibles lo hicieron hasta en 94.3% y 23.8% el que menos subió. En cuanto al empleo, la tasa de desocupación alcanzó 5.3% en febrero pasado, contra 3.96% en enero de 2007; por si esto fuera poco, los trabajadores mexicanos perdieron 53 mil millones de pesos de sus ahorros para el retiro en sólo cuatro meses en las Afores.
En cuanto a la política laboral, una constante de los gobiernos recientes, que en el actual ha sido fielmente continuada, es la violación a los derechos de los trabajadores, particularmente lo relacionado a la organización y huelga. Esto se ha dado en todo tipo de empresas y contra todo tipo de organizaciones, pero destacan los casos de Cananea y otras empresas con las que contrata el sindicato minero metalúrgico, por la virulencia de los ataques y la descarada violación de la legislación. En otros casos, como los trabajadores del vidrio de San Luis, se usa la fuerza del aparato estatal para impedirles ejercer su derecho a decidir su afiliación sindical.
Al mismo tiempo, se niegan soluciones a las justas demandas de los trabajadores, a pesar de que éstas implican costos mínimos, con lo que se prolongan innecesariamente movimientos de huelga como en los casos del Colegio de Postgraduados o la Universidad Autónoma Chapingo, donde los sindicatos levantaron sus huelgas son haber logrado plena solución a sus demandas.
En cambio, se insiste en todos los tonos en una reforma laboral que pretende precarizar aun más los derechos al trabajo, al salario y a la organización, con lo que se busca favorecer, no la creación de empleos y la economía nacional, sino cumplir las instrucciones de los centros financieros internacionales y satisfacer los deseos de los grandes empresarios. En los hechos, esta reforma se ha puesto en marcha desde hace tiempo, con un constante deterioro para los trabajadores y sus organizaciones.
Por ello, al llegar a una nueva jornada del primero de mayo, los trabajadores no podemos menos que rechazar la política del gobierno y pronunciarnos por un urgente cambio de rumbo, en el que los trabajadores y nuestras organizaciones seamos tomados en cuenta en la definición de las políticas públicas.
En particular, el SUTIN se pronuncia por políticas científica y energética que respondan a las necesidades del país, que nos permitan contribuir, como trabajadores del conocimiento y de la energía en la construcción de un país mejor. La actual emergencia sanitaria, es una prueba más de la urgencia por impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico y fortalecer los centros de investigación y universidades públicas. Al mismo tiempo, mantenemos nuestras conocidas banderas de lucha, al lado de nuestros aliados sindicales, campesinos y sociales:
· Por una industria nuclear de máxima seguridad, como parte fundamental de una política energética para la soberanía y la justicia.
· Por la defensa de los recursos naturales y energéticos del país, mismos que se deben mantener como propiedad y exclusividad de la nación de acuerdo con la Constitución, a la vez que se trabaje por la independencia tecnológica en la materia. No a la entrega de los recursos energéticos escondida en la reforma a Pemex.
· Por la defensa de los derechos de los trabajadores, plasmados en la Ley Laboral actual. No a la reforma laboral neoliberal.
· Por la defensa y ampliación del sistema de seguridad social de salud propiedad del Estado y en beneficio de la sociedad. No a la nueva Ley del ISSSTE.
· Por el fortalecimiento del sistema educativo y de investigación científica y tecnológica, como obligación estratégica del Estado.
· Por la plena democratización de la vida nacional, incluyendo a todos los a los centros de trabajo, al campo y a las instituciones educativas.
