miércoles, 24 de junio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
Destacados científicos responden con propuestas a Romero Hicks
Destacados científicos responden con propuestas a Romero Hicks
http://www.jornada.unam.mx/2009/07/03/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie
Responden investigadores
La Jornada: Esperaría una crítica propositiva de los científicos: Romero Hicks La respuesta del "responsable" de la política científica del gobierno ante la crítica de investigadores
http://www.jornada.unam.mx/2009/07/03/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie
Responden investigadores
La Jornada: Esperaría una crítica propositiva de los científicos: Romero Hicks La respuesta del "responsable" de la política científica del gobierno ante la crítica de investigadores
martes, 16 de junio de 2009
Científicos exigen la renuncia de Romero Hicks, titular del CONACYT
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Científicos exigen la renuncia de Romero Hicks, titular del CONACYT
Integrantes de la comunidad científica señalaron que es por su “incapacidad y deficiente gestión” al frente de ese organismo, además de que no cuenta con el perfil para el cargo.
Emir Olivares Publicado: 16/06/2009 19:30
México, DF. Integrantes de la comunidad científica del país exigieron la renuncia del titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), Juan Carlos Romero Hicks, por su “incapacidad y deficiente gestión” al frente de ese organismo, además de que no cuenta con el perfil para el cargo.
Durante el foro “La ciencia en México: zona de desastre”, organizado por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), científicos de diversas instituciones, entre ellos Octavio Paredes, René Drucker, Rosaura Ruiz y Rafael Loyola, coincidieron que la administración calderonista no cuenta con una verdadera política de Estado en ciencia, al grado que el propio titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, la confunde con “bienestar social”.
Coincidieron en que el presupuesto para ciencia es raquítico y criticaron que se pretenda recortar aún más debido a la crisis económica.
Además, advirtieron que con los gobiernos panistas y los últimos priístas se ha mostrado un retroceso en la materia.
Palabras clave:
Juan Carlos Romero Hicks CONACYT Científicos
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Científicos exigen la renuncia de Romero Hicks, titular del CONACYT
Integrantes de la comunidad científica señalaron que es por su “incapacidad y deficiente gestión” al frente de ese organismo, además de que no cuenta con el perfil para el cargo.
Emir Olivares Publicado: 16/06/2009 19:30
México, DF. Integrantes de la comunidad científica del país exigieron la renuncia del titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), Juan Carlos Romero Hicks, por su “incapacidad y deficiente gestión” al frente de ese organismo, además de que no cuenta con el perfil para el cargo.
Durante el foro “La ciencia en México: zona de desastre”, organizado por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), científicos de diversas instituciones, entre ellos Octavio Paredes, René Drucker, Rosaura Ruiz y Rafael Loyola, coincidieron que la administración calderonista no cuenta con una verdadera política de Estado en ciencia, al grado que el propio titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, la confunde con “bienestar social”.
Coincidieron en que el presupuesto para ciencia es raquítico y criticaron que se pretenda recortar aún más debido a la crisis económica.
Además, advirtieron que con los gobiernos panistas y los últimos priístas se ha mostrado un retroceso en la materia.
Palabras clave:
Juan Carlos Romero Hicks CONACYT Científicos
viernes, 12 de junio de 2009
Décimas sindicales
El SUTIN y sus peldaños
Por Melania Jiménez-Reyes
En este año dos mil nueve
se festeja aniversario,
es tiempo de abrir el diario
buscando el haber y el debe.
La evaluación nunca es leve
pero da luz cual quinqué:
Cuando experiencia da fe
no están de gratis los años;
cuarenta y cinco peldaños
y el SUTIN seguirá en pie…
1º DE MAYO, 2009
Tan revuelto estaba el río
que ganaron pescadores,
pues no hubo trabajadores
con su discurso bravío.
Al uno de mayo, frío,
espíritus chocarreros,
del gobierno zalameros,
borraron del calendario
y ¿también del diccionario?
¡Qué vergüenza compañeros!
Por Melania Jiménez-Reyes
En este año dos mil nueve
se festeja aniversario,
es tiempo de abrir el diario
buscando el haber y el debe.
La evaluación nunca es leve
pero da luz cual quinqué:
Cuando experiencia da fe
no están de gratis los años;
cuarenta y cinco peldaños
y el SUTIN seguirá en pie…
1º DE MAYO, 2009
Tan revuelto estaba el río
que ganaron pescadores,
pues no hubo trabajadores
con su discurso bravío.
Al uno de mayo, frío,
espíritus chocarreros,
del gobierno zalameros,
borraron del calendario
y ¿también del diccionario?
¡Qué vergüenza compañeros!
jueves, 11 de junio de 2009
10 razones para ser nuclear
Como una contribución a la difusión sobre el uso de la energía nuclear, reproducimos la razones para ser nuclear, según la página yosoynuclear.org
martes, 9 de junio de 2009
Primero de mayo. Dispersión en tres actos y una farsa

La epidemia de influenza no sólo sacó a relucir la fragilidad del sector salud y el abandono en que se tiene a la ciencia y la tecnología, así como las carencias oficiales en el manejo de la información.
La suspensión de innumerables actividades y la reprogramación de algunas de éstas a causa de la emergencia sanitaria, también sacaron a flote inconsistencias y debilidades del movimiento sindical. Desde que el charrismo abandonó el “desfile obrero”, el espacio abandonado fue ocupado por el sindicalismo democrático. Aunque muchas veces la coincidencia entre los distintos destacamentos de éste se limitaban a fecha y lugar de manifestación, lo cierto es que se fue forjando un proceso unitario en el que se construyeron organismos unitarios como el Frente Sindical Campesino, Indígena Social y Popular o, un poco retocado éste, el Movimiento por la Soberanía Alimentaria, Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas.
Las jornadas unitarias de enero por el rescate del campo mexicano, las jornadas en defensa de los recursos energéticos y los primeros de mayo de cada año, han sido algunos de los principales momentos de unidad del movimiento democrático en nuestro país. Llegar a ellos no ha sido sencillo, pues se han tenido que superar las diferencias políticas y programáticas entre los distintos sectores, así como los afanes protagónicos de quienes quieren aparecer como los más radicales, los más responsables o los más numerosos del movimiento. No obstante, se han dado pasos importantes y se ha mostrado al gobierno y a las propias fuerzas integrantes del movimiento, los alcances y las posibilidades de la unidad.
Este año sin embargo, fue distinto. Si cada primero de mayo, la inercia de la fecha y las fuerzas unitarias en cada frente empujaban a la unidad y se logró pasar de la ocupación por turnos de la Plaza de la Constitución hace pocos años, a una marcha unitaria en los años recientes, ahora las fuerzas centrífugas, siempre presentes tanto en el Frente Sindical Mexicano como en la UNT, encontraron en la posposición de la marcha a causa de la emergencia sanitaria, ocasión para convocar a marchas en días distintos, por supuesto sin dejar de hacer fervientes llamados a la unidad. Aunque originalmente se había hablado de una marcha unitaria, el acuerdo finalmente no llegó, y a la falta de incentivos porque el día de la(s) marcha(s) y los siguientes, había que ir a trabajar, no habría fiestas al término de la(s) marcha(s) y el cambio de fecha las hacía parecer como una(s) más de tantas movilizaciones, se sumó la división con el resultado de dos pequeñas movilizaciones, perdidas en el calendario de la protesta cotidiana.
No fue la única muestra de dispersión. Ya desde el primero de mayo, quienes no se plegaron a la emergencia y quisieron reivindicar la fecha conforme al calendario histórico, marcharon en pequeños grupos en la ciudad de México y en contingentes mayores en otras plazas, causando mayor preocupación a los medios informativos y a los pocos que los vieron marchar, por no usar cubrebocas, que el efecto causado por sus voces de protesta.
Para el anacrónico charrismo, la epidemia sirvió como pretexto perfecto para evitar la pena de reunir a puñados de trabajadores en un acto tan fugaz como vacío de contenido. La farsa este año justificó su paupérrima fuerza con la epidemia.
Estos tres actos y la farsa, muestran el estado del sindicalismo en México: dividido, con organización limitada y sin un proyecto nacional unitario, dependiente más de lo que rechaza que de lo que propone.
Pero fuera del sindicalismo las cosas no están mejor. Las actuales campañas proselitistas de los partidos políticos, tampoco presentan una alternativa para los problemas nacionales; los gobiernos cada día sacan a relucir ineficiencias y descomposición y los medios de difusión en su mayoría se dedican a lo vano y superficial. ¿Significa que no hay nada que hacer más que sentarse a esperar lo inevitable?No. El vacío de propuestas muestra un terreno que se debe sembrar. La actual polémica en torno a la anulación del voto, muestra que hay interés en sectores de la sociedad por su futuro, pero también hay hartazgo. Y los problemas ahí están: el empleo, la alimentación, el deterioro ambiental, la salud, la vivienda. Lo importante no es el resultado de las próximas elecciones legislativas, estatales o sindicales, lo importante es el futuro del país y del mundo. Y los trabajadores, cuya condición no cambia por los vaivenes de la política, poseedores del conocimiento y de la capacidad de producción, deben asumir su papel. Los sindicatos pueden aun ser una fuerza real de transformación de la sociedad, a condición de superar limitaciones y protagonismos y diseñar políticas, programas y tácticas de lucha para enfrentar los problemas reales. Lo importante no es la marcha de la próxima semana o el festejo del próximo mes, sino el futuro de la nación y el papel de los trabajadores en la sociedad.
La suspensión de innumerables actividades y la reprogramación de algunas de éstas a causa de la emergencia sanitaria, también sacaron a flote inconsistencias y debilidades del movimiento sindical. Desde que el charrismo abandonó el “desfile obrero”, el espacio abandonado fue ocupado por el sindicalismo democrático. Aunque muchas veces la coincidencia entre los distintos destacamentos de éste se limitaban a fecha y lugar de manifestación, lo cierto es que se fue forjando un proceso unitario en el que se construyeron organismos unitarios como el Frente Sindical Campesino, Indígena Social y Popular o, un poco retocado éste, el Movimiento por la Soberanía Alimentaria, Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas.
Las jornadas unitarias de enero por el rescate del campo mexicano, las jornadas en defensa de los recursos energéticos y los primeros de mayo de cada año, han sido algunos de los principales momentos de unidad del movimiento democrático en nuestro país. Llegar a ellos no ha sido sencillo, pues se han tenido que superar las diferencias políticas y programáticas entre los distintos sectores, así como los afanes protagónicos de quienes quieren aparecer como los más radicales, los más responsables o los más numerosos del movimiento. No obstante, se han dado pasos importantes y se ha mostrado al gobierno y a las propias fuerzas integrantes del movimiento, los alcances y las posibilidades de la unidad.
Este año sin embargo, fue distinto. Si cada primero de mayo, la inercia de la fecha y las fuerzas unitarias en cada frente empujaban a la unidad y se logró pasar de la ocupación por turnos de la Plaza de la Constitución hace pocos años, a una marcha unitaria en los años recientes, ahora las fuerzas centrífugas, siempre presentes tanto en el Frente Sindical Mexicano como en la UNT, encontraron en la posposición de la marcha a causa de la emergencia sanitaria, ocasión para convocar a marchas en días distintos, por supuesto sin dejar de hacer fervientes llamados a la unidad. Aunque originalmente se había hablado de una marcha unitaria, el acuerdo finalmente no llegó, y a la falta de incentivos porque el día de la(s) marcha(s) y los siguientes, había que ir a trabajar, no habría fiestas al término de la(s) marcha(s) y el cambio de fecha las hacía parecer como una(s) más de tantas movilizaciones, se sumó la división con el resultado de dos pequeñas movilizaciones, perdidas en el calendario de la protesta cotidiana.
No fue la única muestra de dispersión. Ya desde el primero de mayo, quienes no se plegaron a la emergencia y quisieron reivindicar la fecha conforme al calendario histórico, marcharon en pequeños grupos en la ciudad de México y en contingentes mayores en otras plazas, causando mayor preocupación a los medios informativos y a los pocos que los vieron marchar, por no usar cubrebocas, que el efecto causado por sus voces de protesta.
Para el anacrónico charrismo, la epidemia sirvió como pretexto perfecto para evitar la pena de reunir a puñados de trabajadores en un acto tan fugaz como vacío de contenido. La farsa este año justificó su paupérrima fuerza con la epidemia.
Estos tres actos y la farsa, muestran el estado del sindicalismo en México: dividido, con organización limitada y sin un proyecto nacional unitario, dependiente más de lo que rechaza que de lo que propone.
Pero fuera del sindicalismo las cosas no están mejor. Las actuales campañas proselitistas de los partidos políticos, tampoco presentan una alternativa para los problemas nacionales; los gobiernos cada día sacan a relucir ineficiencias y descomposición y los medios de difusión en su mayoría se dedican a lo vano y superficial. ¿Significa que no hay nada que hacer más que sentarse a esperar lo inevitable?No. El vacío de propuestas muestra un terreno que se debe sembrar. La actual polémica en torno a la anulación del voto, muestra que hay interés en sectores de la sociedad por su futuro, pero también hay hartazgo. Y los problemas ahí están: el empleo, la alimentación, el deterioro ambiental, la salud, la vivienda. Lo importante no es el resultado de las próximas elecciones legislativas, estatales o sindicales, lo importante es el futuro del país y del mundo. Y los trabajadores, cuya condición no cambia por los vaivenes de la política, poseedores del conocimiento y de la capacidad de producción, deben asumir su papel. Los sindicatos pueden aun ser una fuerza real de transformación de la sociedad, a condición de superar limitaciones y protagonismos y diseñar políticas, programas y tácticas de lucha para enfrentar los problemas reales. Lo importante no es la marcha de la próxima semana o el festejo del próximo mes, sino el futuro de la nación y el papel de los trabajadores en la sociedad.
