jueves, 30 de julio de 2009

Censuran sindicatos universitarios los recortes al gasto; alistan amparos

La Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios y Educación Superior se pronunció en contra de los recortes al presupuesto a la educación, los cuales agudizarán el rechazo de los aspirantes; en el último periodo de admisión 200 mil jóvenes no ingresaron al Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Dirigentes de los sindicatos de trabajadores de las universidades Autónoma Metropolitana (STUAM), Autónoma de Puebla (SUNTUAP), Autónoma Chapingo (STUACh), Independiente de Trabajadores de Institutos de Educación Media Superior (STIEMS) y de El Colegio de México apuntaron que algunas organizaciones están promoviendo amparos contra los recortes a los presupuestos de las instituciones educativas, los cuales agudizarán los problemas sociales en el país. . . .

jueves, 2 de julio de 2009

El SUTIN y la lucha por una política de estado en CyT

La reciente epidemia sanitaria sacó a flote la inexistencia de un sistema nacional de salud, además de la incapacidad informativa del gobierno. Quedó claro que la Secretaría de Salud, las instituciones nacionales de seguridad social y las correspondientes de los órdenes estatales y municipales, así como las dependientes de otras instituciones, no funcionan como un sistema nacional, coordinado, con planes y programas comunes y métodos compartidos.
Quedó claro también, el abandono de la ciencia mexicana. No sólo en cuanto a la inexistencia de una política de estado en la materia y la consecuente insuficiencia presupuestal crónica, sino incluso en el papel que puede jugar ante sucesos como el que se presentó a fines de abril. En general, los gobiernos no voltearon hacia las instituciones de investigación y desarrollo en búsqueda de soluciones y respuestas, tal vez por cierto reconocimiento implícito del abandono en que las han tenido, por lo que se buscó en el exterior la salida.
La comunidad científica, sin embargo, con una larga experiencia de trabajo en condiciones difíciles, hizo oír su voz a través de organismos como la Academia Mexicana de Ciencias, AMC, e instituciones como la UNAM y el CINVESTAV, contando con el apoyo de escasos pero importantes comunicadores y organizaciones en quienes ha prendido la idea de la importancia de la ciencia y la tecnología para el desarrollo de un país y para buscar soluciones a sus problemas.
Estas voces, que reclamaban apoyo para la CyT, a fin de estar en condiciones de enfrentar este tipo de problemas en el futuro, e incluso para poder aprovechar de mejor manera el conocimiento generado en otras latitudes, lograron cierta resonancia y el tema avanzó ligeramente como una preocupación de algunos sectores de la sociedad. Esto, por supuesto, no es algo novedoso. La propia AMC, el Instituto de Ciencia y Tecnología del DF y organizaciones como el SUTIN, han estado insistiendo desde hace tiempo, en sus ámbitos correspondientes, en la necesidad de desarrollar la CyT mexicana.
Quedó claro para muchos, que si no se cuenta con instituciones, políticas y recursos humanos suficientes y adecuados en el campo de la investigación científica y el desarrollo tecnológico, problemas como el generado por el virus de la influenza humana y muchos otros, seguirán sin solución propia y habrá que continuar dependiendo del exterior en búsqueda ya no de soluciones, sino por lo menos de paliativos. Ni qué hablar de una salida a la crisis económica.
Incluso desde el gobierno federal se llegó a reconocer el papel que la investigación científica debiera tener en la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales. En este caso, como de costumbre las declaraciones se quedaron en eso.

¿Qué hacer?

Superada en lo fundamental la emergencia, los problemas persisten, pero el interés nacional decae. El gobierno, que había reconocido declarativamente la importancia de la investigación científica, semanas después, en el colmo del cinismo, pidió a las universidades públicas que redujeran de manera voluntaria sus gastos, seguramente para evitarse el tener que aplicar el recorte desde sus oficinas, con el correspondiente descrédito que eso les ocasionaría, en vista del interés generado en sectores de la sociedad.
No pueden dejarse pasar los hechos y esperar a que nuevas emergencias, traigan a colación nuevamente el tema. Se debe insistir de manera permanente, en introducirlo en la agenda nacional. Así lo están haciendo la UNAM, la AMC el ICyT DF, e investigadores y algunos periodistas en lo particular, así como la propia Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, ANUIES, en su ámbito de acción. Las escasas organizaciones sociales como el SUTIN, la Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios y de Educación Superior, CNSUES, y el Frente de Sindicatos e Instituciones Agropecuarias y Tecnológicas, FSIAT, que hemos abordado el tema, no lo debemos dejar de lado.
El momento político es adecuado para insistir en el tema. Después del 5 de julio, independientemente del resultado de las elecciones, se puede tener la oportunidad de insistir –e incidir—en la importancia de educación, ciencia y tecnología. El reciente premio otorgado a la UNAM, la posibilidad de un repunte de la epidemia de influenza, la discusión del presupuesto de egresos de la federación para 2010, la integración de las comisiones legislativas en la Cámara de Diputados, el papel beligerante que están adoptando la AMC y aun la propia ANUIES, entre otros factores, pueden contribuir a introducir esta temática en una agenda nacional hoy dominada por elecciones, escándalos y violencia.
Se debe insistir en la pertinencia de un presupuesto adecuado para educación, ciencia y tecnología, destacando hechos como el costo de la emergencia sanitaria que llevarían al país a una fuerte caída del PIB -hasta 4% este año según el secretario Agustín Carstens, mientras Banamex considera que la economía se derrumbará 5.2%.
[1]- al tiempo que el gasto en CyT es de sólo 0.4 % del PIB, según la OECD. En otros términos, de 1995 a 2008 se ha destinado en promedio el 0.59% del PIB al rescate financiero y sólo 0.37% a CyT.
Se debe destacar la necesidad de una política científica y tecnológica que genere las condiciones para hacer frente a contingencias como la reciente, pero también que prepare al país para los retos de un futuro que ya está aquí.
Se trata de mostrar a la sociedad –y a la clase política—los resultados del trabajo que la comunidad científica ha logrado, trabajando con enorme esfuerzo y con ínfimos recursos, alcanzando logros que dan vida a una ciencia mexicana, cuya existencia estaría cancelada si por el gobierno fuera.
En octubre, una vez que el Ejecutivo Federal haya hecho llegar a la Cámara de Diputados la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (lo cual debe ocurrir a más tardar el 8 de septiembre) y que se hayan integrado las comisiones legislativas, se deberá debatir para aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación a más tardar el 15 de noviembre.
Para incidir en este proceso, se debe impulsar ya la discusión, con argumentos y propuestas, sobre la necesidad de impulsar a la educación, la ciencia y la tecnología para el desarrollo nacional. Se deben concertar acuerdos y acciones con todos aquellos que estén de acuerdo con esto, al tiempo que se debe fortalecer la organización de los trabajadores del conocimiento.


¿Qué puede hacer el SUTIN?

Recientes sucesos como la revisión salarial, el congelamiento y la lucha por las plazas, la defensa de los proyectos, la pelea por el presupuesto y por su correcta aplicación, así como un contexto nacional que exige poner énfasis en asuntos como la salud, el cuidado del ambiente, la alimentación y la energía, reafirman la importancia de que el SUTIN no deje de lado, ni por un instante, la discusión de su política nuclear.
Muchos de los problemas cotidianos que se viven en el ININ no tienen solución en el estrecho marco de las paredes del instituto, pues dependen de políticas que no se deciden en los escenarios locales. Responden a políticas nacionales y es en ese ámbito donde deben buscarse las soluciones. Y en este marco, el discurso de defensa de los trabajadores es correcto, pero insuficiente; debe acompañarse –y ligarse- con la situación nacional, con los problemas nacionales.
Por eso, para el SUTIN, es de vital importancia estar presente en la discusión sobre los temas nacionales prioritarios.
En el momento actual, a cuarenta y cinco años de vida del sindicato de los trabajadores nucleares mexicanos, qué mejor forma de festejarlo que reivindicando la capacidad de propuesta técnica científica de sus integrantes.
Esto se puede hacer mediante la realización del Simposium Técnico Científico del SUTIN, en el que se discuta la situación actual del ININ, sus fortalezas, debilidades y perspectivas. En el que se debata y se hagan propuestas, que sean llevadas a programas, para impulsar las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear; el tipo de proyectos a impulsar de manera prioritaria, la organización que las hará posible, etc.
Hacer el Simposium con la participación de colegas, aliados y amigos, puede llevar a mejores resultados. La experiencia de marzo pasado, cuando con una organización mínima, se realizó un foro con la participación de destacadas personalidades de la CyT mexicana, así como la experiencia de los foros nacionales sobre CyT, sobre energía y otras reuniones, dan muestra de los alcances a que puede llegar nuestra organización, mostrando cómo 45 años de vida han sido también 45 años de lucha y de impulso a las ciencias y tecnologías nucleares.
El momento no es para las diferencias internas que pueda haber –mismas que se deben discutir en sus ámbitos—sino para la acción unificada de todo el sindicato en defensa del ININ y por una política nacional para ciencia y tecnología.


[1] http://www.proceso.com.mx/noticias_articulo.php?articulo=68512