sábado, 15 de enero de 2011

Una etapa más para el SUTIN

Con el inicio de 2011, entraron en funciones nuevos representantes del SUTIN en el Comité Ejecutivo Nacional, CEN, y la Comisión Nacional de Vigilancia y Fiscalización, CNVyF. Desde noviembre y hasta los primeros días de enero, se realizó el proceso electoral para elegir a los nuevos integrantes del CEN y de la CNVyF, mismos que, en su mayoría, inician sus funciones este 5 de enero.
En un proceso inédito, las elecciones se realizaron en esta ocasión en tres etapas. La primera, conforme a la convocatoria correspondiente, tuvo su principal momento en la asamblea plebiscitaria del 22 de noviembre, donde fueron electos los secretarios general, del interior, del trabajo, de política nuclear y del exterior, así como la presidencia y tres vocales de la CNVyF. En la segunda, que culminó con la asamblea del 13 de diciembre, fueron electos los nuevos responsables de las secretarías de seguridad social, educación y cultura, finanzas y prensa, así como un vocal de la CNVyF. Finalmente, en la tercera etapa, el 18 de enero se realizó la elección de la secretaría de organización.
Este proceso ha traído varios puntos a la reflexión. Participó en el mismo como elector, el ochenta y tres por ciento de los trabajadores nucleares, una cifra nada despreciable si se toma en cuenta la situación que vive el movimiento social en general y el desánimo que han provocado los últimos procesos electorales en el país, así como el estado del sindicalismo en particular.
En contraste, sólo 5% de los afiliados se registró como candidato. De los 31 candidatos involucrados en las diversas etapas, 14 habían ocupado anteriormente puestos en el CEN o en la CNVyF, de los que 10 fueron electos nuevamente. 6 han sido delegados departamentales, a congresos o candidatos en otras elecciones; uno viene de otra experiencia sindical y los otros diez, por primera vez cruzaron la línea que separa a votantes y candidatos, cinco de los cuales, son ahora integrantes de la Comisión Nacional de Vigilancia y Fiscalización.
A pesar del descenso de la participación en la vida sindical en tiempos recientes por parte de los afiliados, en la primera de las asambleas electorales participó el 83% de los integrantes del sindicato. Para esto, jugó un papel de primera importancia la decisión unánime de la asamblea para que, sin exclusiones, todos los trabajadores pudieran ejercer su derecho a votar. Con satisfacción, vimos involucrados en funciones tan importantes como el funcionamiento de mesas electorales y conteo de votos, a trabajadores de reciente ingreso. Además, dos de los contendientes, que también pueden ser considerados entre los nuevos, pues apenas rebasan el requisito estatutario de dos años como trabajador, son ahora integrantes del CEN, en posiciones tan importantes como las secretarías de trabajo y de prensa.
En la segunda asamblea, se contó con una participación del 71% de los afiliados. Si consideramos que su realización fue ya en pleno auge de todo tipo de festejos de fin de año, que no contaba con el atractivo de elegir al secretario general, que se difirió su fecha de realización y que aun no se contó con candidatos registrados para todos los puestos, podremos concluir que contó con un alto porcentaje de asistencia. Similar consideración se puede hacer acerca de la tercera asamblea, que pese a que solo se elegiría a los integrantes de una secretaría, contó con una participación de casi 74% de los afiliados.
Durante el proselitismo, los candidatos a ocupar alguna secretaría del CEN, dieron a conocer sus programas, algunos de los cuales, sólo reproducían las funciones asignadas por los Estatutos para el puesto en disputa o presentaban algunas acciones que pretendían implementar en caso de ganar la elección; fueron escasos los programas donde se vertieron elementos de análisis de la situación nacional y del sindicato, sin llegar a ser un proyecto integral. Por su parte, los asistentes a grupos y debates fueron escasos y las preguntas e intervenciones, en algunos casos parecían más destinadas a señalar deficiencias de la representación sindical saliente o a destacar aspectos poco claros de la trayectoria de candidatos, que a profundizar en el pensamiento y propuestas de los mismos. De cualquier manera, quedó claro que las presentaciones no eran lo más interesante que ocurría en esos momentos en el ININ para la mayoría de los trabajadores. Esto no sólo significa desinterés, pues al mismo tiempo, se externaban por todos lados, inquietudes acerca de los riesgos de llegar a una asamblea electoral sin candidatos registrados para todos los puestos. Seguramente en muchos casos, la ausencia en las presentaciones fue más que falta de interés, una expresión de decisiones ya tomadas sobre el sentido del sufragio y que no serían modificadas por un volante, una manta o un discurso.
Si en la primera etapa se postularon para el CEN candidatos que ya habían estado en él y sólo una compañera, para la segunda hubo mayoría de compañeros nuevos y el número de candidatas se multiplicó por cuatro. Así, hubo un importante avance hacia una representación más equitativa en lo que a género respecta, con 6 compañeras electas (2 titulares y 4 adjuntas) de 25 puestos posibles, es decir, cerca de la cuarta parte del total, la más alta participación de compañeras en los órganos de dirección del sindicato en 46 años[1]. Como se ha señalado en estas páginas, la presencia de compañeras en los órganos de representación sindical no ha reflejado su participación en la integración del sindicato.
El resultado de las votaciones refleja la situación del sindicato. Más que proyectos sindicales y políticos bien definidos, en pos del voto mayoritario, disputaron el sufragio estilos y personalidades. Una parte de la votación expresó la posición de sectores más o menos organizados, cuya fuerza debe ser tomada en cuenta en todo momento. Una componente de la votación mostró el rechazo al regreso o a la continuidad de algunas formas y estilos de actividad sindical.
Con todo, queda claro que más allá del aparente desinterés cotidiano en las asambleas –lo que habría que analizar en particular—la inmensa mayoría de los trabajadores dio una clara señal con su asistencia y su voto, de que reconoce en su organización sindical una alternativa de protección ante una posible amenaza laboral seria para el SUTIN y sobre todo para nuestra fuente de trabajo y el contrato. Demostró, más que fuerza, que apuesta al sindicato. Y eso es invaluable.
El nuevo CEN, conjunta a trabajadores de lo más diverso en experiencia sindical, política y laboral. Desde quienes participaron en las brigadas de volanteo antes de la jornada de trabajo en los setentas, hijos de militantes de sindicatos de larga trayectoria, trabajadores cercanos a partidos políticos nacionales, exactivistas de sociedades de amistad con los países del otrora bloque socialista, compañeros cercanos en algún momento a militantes comunistas en el SUTIN, exintegrantes de comités ejecutivos diversos, miembros de las comunidades cercanas al Centro Nuclear, etc. Laboralmente, desde Mantenimiento hasta el Reactor, muy variados grupos están representados, lo mismo de áreas de investigación y servicios, que de actividades administrativas y de apoyo. En cuanto a la formación académica, hay desde técnicos y secretarias hasta investigadores y profesionistas con maestrías o doctorado.
De 19 puestos en el CEN, en 9 hay compañeros que han estado en comités ejecutivos y 10 que por primera vez llegan a esta posición. Esta integración, que algunos podrían considerar como debilidad, puede ser en realidad una fortaleza, a condición de que el CEN sea capaz de integrar las diversas trayectorias, experiencia y formación presentes, en un proyecto colectivo y unitario que ponga en el centro los intereses colectivos de los trabajadores y el interés nacional, pues llegan al CEN compañeros sin la carga de vicios adquiridos, desánimo y frustración, que no pocas veces marca a quienes han pasado por la representación sindical. Combinar adecuadamente experiencia y juventud sindical, construir un liderazgo colectivo a partir de ideas y no de actitudes burocráticas, debe ser un compromiso para el nuevo CEN.
Las tareas para este nuevo CEN constituyen verdaderos retos. Emprenderlas con éxito no depende sólo de sus integrantes ni de su voluntad. Se requiere un intenso trabajo de integración sindical, sin exclusión alguna, en el que cada quien cumpla con la parte que le corresponda. No se trata de sumar de manera mecánica, ni de hacer a un lado las diferencias, sino de definir colectivamente los objetivos y tareas principales y encontrar las coincidencias en análisis y propuestas.
De ninguna manera es responsabilidad exclusiva de este CEN el rumbo que habrá de darse al sindicato. El pasado 18º Congreso adoptó acuerdos al respecto que deben ser puestos en práctica y se impone sumar todas las fuerzas y escuchar todos los puntos de vista. Los consejos nacional, técnico científico y de delegados no pueden permanecer al margen ni quedarse como mudos testigos o limitarse a la convalidación o a la crítica. Dejar sólo al CEN o que éste pretenda aislarse, es el más seguro camino al fracaso.
Consejos y comisiones
Pocas semanas antes de las elecciones, se eligió a los integrantes del Consejo Nacional del SUTIN. Éste, cuyas funciones fueron analizadas y modificadas por el reciente 18º Congreso Nacional Ordinario, fue renovado casi por completo. En su nueva integración, participan trabajadores que fueron integrantes de organizaciones políticas comunistas y de izquierda, laboran mayoritariamente en áreas de investigación y casi todos han sido integrantes de comités ejecutivos, amén de que algunos participaron en las luchas de la Tendencia Democrática. Su papel no es convalidar ni sustituir al CEN, tampoco se puede limitar a la verificación y testificación en el proceso de entrega recepción de la representación sindical. Debe jugar un papel en el análisis de los problemas de fondo que enfrenta el SUTIN y establecer mecanismos de interacción con otras instancias sindicales. El no tener como responsabilidad tareas de gestoría y administración sindical, es una ventaja del Consejo Nacional a la que el SUTIN debe sacra provecho.
El CTC por su parte, debe abordar de manera cotidiana el análisis de la problemática técnico científica y aportar su conocimiento y experiencias al pensamiento colectivo del SUTIN.
Las próximas semanas habrá que renovar a los delegados de las áreas. No es una tarea menor ni se trata de ratificar o cambiar por mero trámite. Los delegados y el CDD como órganos intermedios de representación sindical, son un primer canal de expresión y comunicación entre la base del SUTIN y su representación. Su buen funcionamiento depende de sus electores y puede ser una base para el buen funcionamiento del SUTIN.
Con esto quedarían renovados los distintos niveles de organización del sindicato y se estará en mejores condiciones para la defensa de la organización y de la materia de trabajo. Sin una parte falla o se prescinde de ella, el SUTIN estará incompleto y su acción será limitada. La responsabilidad es de todos.
[1] Ver Nuclear 142, julio de 2010