lunes, 16 de agosto de 2021

UNA HISTORIA NO CONTADA

 Víctor Rico Galán. Un rojo desde niño

Por Carlos Guillén Soriano,

Integrante del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear

y colaborador voluntario de Frecuencia Laboral,

Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com

La clase social capaz de dirigir hacia su transformación social es la obrera y para lograrlo requiere contar con un partido de cuadros que sea capaz de organizar a los trabajadores de vanguardia, con una perspectiva de clase y socialista. Este partido debe tener entre sus características centrales la capacidad de guiar la lucha a partir de un análisis profundo de la realidad, que permita ligar las luchas inmediatas con las de largo plazo. Estos fueron algunos de los planteamientos de Víctor Rico Galán que recordaron los ponentes en un acto denominado Una historia no contada que se realizó en Morelia, Michoacán, el pasado 6 de agosto de 2021.


Ante un público compuesto por dirigentes políticos y sociales michoacanos, se recordaron aspectos de la vida y planteamientos del periodista y dirigente socialista Víctor Rico Galán, quien nació en España y llegó a México a los once años, ya que junto con su familia participó en la guerra civil española en el bando republicano. Tocó en el evento a quien escribe estas líneas, hacer una semblanza de Rico Galán.

Hijo de un dirigente socialista al servicio de la República, Víctor ya desde niño participó en actividades revolucionarias, al servir como correo de la resistencia y ayudar en la distribución de la prensa revolucionaria envolviendo en pliegos de ésta, hogazas de pan.

A los once años, al llegar a Nueva York, primer punto de contacto en América, Víctor dio su primer discurso político presentando la proclama de los refugiados españoles que tenían como destino México, gracias a la solidaridad del presidente Lázaro Cárdenas.

Su padre pronto recibió la nacionalidad mexicana y con ello, también el joven Víctor se convirtió en mexicano. Estudió en la Escuela Nacional de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y trabajó en la imprenta universitaria. También apoyó a su padre con investigaciones históricas para la elaboración del texto Hacia un concepto de la conquista de México . Incursionó en la docencia como profesor de literatura española y en el periodismo. Escribió en las revistas: Sucesos para todos Política Siempre!

Al triunfo de la Revolución Cubana viajó en diversas ocasiones a la isla donde desarrolló una estrecha relación con la dirección cubana, lo que le valió un riguroso seguimiento por parte de la policía política mexicana, la Dirección Federal de Seguridad, ya que para el gobierno era un personaje “peligroso“.

Convencido de que el análisis en la prensa no era suficiente, sino que la palabra debía acompañarse con la acción, participó tanto en la formación del Movimiento de Liberación Nacional como en el Movimiento Revolucionario del Pueblo, organización ésta que buscaba la formación política y aún militar de sus integrantes. El seguimiento policial y las delaciones hicieron que más de un centenar y medio de integrantes del MRP fueran encarcelados. Las acusaciones a Víctor fueron incitación a la rebelión, conspiración y acopio de armas.

En la cárcel continuó su actividad política con la integración de círculos de estudio y la creación del Frente Socialista desde el cual se impulsó la organización revolucionaria de la clase obrera con ideas como las señaladas al inicio de esta nota. Ya libre, inicia la publicación del periódico obrero La Unidad . Falleció el 11 de enero de 1974.

En el acto se leyó el texto Víctor Rico Galán, Un extraordinario militante revolucionario enviado por Ruxi Mendieta. En éste se destaca la solidaridad de Víctor que siempre estuvo a flor de piel. En cualquier momento mostraba su amplia disponibilidad para ayudar, o para orientar a sus compañeros de la cárcel. Extendía la mano, no sólo a sus cómplices de ideología y de sueños, sino con cualquier compañero que, por alguna razón, tuviera contacto con él.

Señala el documento la capacidad de análisis y la congruencia en la forma de exponer y en la forma de concluir sus artículos y sus investigaciones periodísticas. En uno de sus textos, escrito en la cárcel de Lecumberri, el 23 de noviembre de 1971 -recordó Ruxi- nos dice Víctor… “Porque el PRI, puede declarar. Pero nosotros tenemos que construir, que crear, que hacer.”

Entre las anécdotas citadas dijo que, a todos los que pasaron por la Crujía “N” como presos políticos, Víctor los convocaba a participar en los círculos de estudio. Propuso esta tarea imprescindible, aprovechando el encierro injusto. La hora de estudiar era un espacio impostergable, puntual y de gran disciplina. Cada quien daba cuenta de sus lecturas, compartían, analizaban y debatían con absoluto compromiso.

El estudio, en el caso de aquellos presos políticos alentados por Víctor, fue sin duda alguna, la gran oportunidad, no sólo para aprender y adentrarse en el marxismo, fue también, un respiro que les sirvió como terapia para sobreponerse a los momentos de terror, como las torturas por órdenes de la policía. Dijo que fue Víctor quien más sufrió de graves lesiones. En una ocasión regresó tan golpeado a la celda, que duró varios días enfermo, pero su voluntad no lo abandonó y siguió adelante. Había mucho que leer y analizar, ya que, saliendo de prisión, tenían que ponerse al día y seguir militando, como si nada hubiera pasado.

Agregó que, en aproximadamente seis años de cárcel, lo ahí vivido, compartido y experimentado fue de gran enseñanza, aprovechada como sólo lo hacen aquellos revolucionarios con un gran espíritu de lucha y una enorme conciencia política y social.

Se dio lectura también al escrito enviado por Carlos González Muñoz, uno de los jóvenes estudiantes que conoció a Rico Galán en la cárcel, donde lo visitó en unas diez ocasiones. Carlos participó en el movimiento estudiantil de 1968, después del cual algunos decidieron seguir la lucha con las armas, pero al mismo tiempo crecía una propuesta que apuntaba hacia las fábricas, hacia los obreros y los barrios donde vivían. Algunos que creían el movimiento estudiantil ya no daba para más, encontraron en las cartas de Víctor Rico una respuesta a sus inquietudes.

Cuenta Carlos que la visita a los presos políticos en Lecumberri le permitió comprobar la existencia de quienes habían motivado la consigna de ¡presos políticos libertad! que cientos de miles coreaba en las calles en el 68. Vio que los presos políticos habían construido en la cárcel un espacio de libertad en cada rincón de la crujía, donde compartían comida, libros e ideas. Ahí nació el núcleo fundador que trabajaría por la organización revolucionaria de la clase obrera.

Agregó que aprendió de Víctor no sólo la teoría sino el valor que daba a la unidad de la clase obrera en la conformación de la conciencia de clase y su insistencia en que la emancipación de la clase obrera tenía que ser obra de ella misma. Comprendió que no podía seguir siendo estudiante y a la vez combatiente por el socialismo, solamente los fines de semana, por lo que dejó la escuela y se incorporó como obrero a la lucha en el sector minero metalúrgico.

En su turno, Agustín Ortiz dijo que la principal enseñanza de Víctor Rico Galán fue que lo más importante que debe tener un militante es hacer el análisis político del momento. Éste no debe confundirse con los deseos de cada quien ni ser distorsionado con prejuicios personales. Debe estar fundamentado; en lo más básico, debe partir de una nueva concepción del mundo, la concepción materialista de la historia, desarrollada por Marx.

Señaló que es el ser social lo que determina, pues actuamos no según nuestra conciencia, sino que es la sociedad la que nos determina. Esta concepción determinó cómo la historia de la humanidad llegó a una determinada forma de producción que tiene como clases fundamentales, la que es dueña de los medios de producción y quienes los trabajan.

Se refirió al papel de la clase obrera en la sociedad e insistió en que lo que define el carácter del proletario como sujeto revolucionario no son sus ingresos o por ser mayoría o no, sino su papel ante la producción. Un proletario no puede plantearse parcelar la fábrica para beneficio personal, sino expropiarla para beneficio colectivo.

Señaló que otras clases como los campesinos pueden dividir un latifundio, pero para hacer producir la tierra requieren maquinaria, riego, fertilizantes. Es decir, deben recurrir a la producción industrial que es realizada por los proletarios. Su papel es muy importante pero no fundamental.

No obstante, dijo que el trabajo diario del proletario es enajenado y peligroso; no es consciente, entre otras razones, porque los patrones imponen su forma de pensar para evitar que trabajadores desarrollen su pensamiento.

Destacó la necesidad del análisis del contexto histórico. Dijo que el movimiento estudiantil de 1968 fue muy importante y de ahí surgieron muchos luchadores. Algunos, tomaron las armas, pero también hubo otros que optaron por la organización obrera. En ésta hubo golpes y represión, pero Víctor Rico enseñó que eso no debe llevar a abandonar la lucha o a la desmoralización, pues se trata de procesos históricos que no son determinados por los individuos, sino por la lucha de las masas.

Otro planteamiento de Rico galán fue acerca de qué era el PRI, al que siempre se criticó, pero no siempre se analizaba. Este organismo no surgió de la nada, sino que fue resultado de un proceso social fundamental que fue la Revolución Mexicana que, entre otras cosas, disolvió el ejército de clase, creando una situación distinta a la del resto de América Latina. Víctor analizó esto en textos como el Primero de mayo y el bonapartismo en México.

Mencionó los cambios en décadas recientes en el PRI, el surgimiento de la corriente democrática, el desplazamiento de las corrientes históricas que eran la Confederación de Trabajadores de México, la Confederación Nacional Campesina y la de Organizaciones Populares y cómo el PRI devino en un organismo más parecido al PAN que a lo que fueron sus orígenes.

Enfatizó en la obligación de ser rigurosos en el análisis, haciéndolo con datos duros y evitar confundir la realidad con los deseos propios. Con el contexto histórico y el análisis de la coyuntura, estudiar la realidad concreta.

A continuación, se dio la intervención de Silvia Bazúa, quien recordó la respuesta de las comunidades indígenas michoacanas a los llamados de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, señalando que ya Rico Galán había previsto el papel del cardenismo. En su escrito póstumo, señaló que el cardenismo era una realidad viva; que no era volver atrás sino dar modelo para avanzar; tomar referencia del pasado para ir al futuro.

Dijo que hay una conciencia larvada que no se manifiesta sino en determinadas condiciones y que ha sido revelador cómo los michoacanos han sido protagonistas de la historia, por ejemplo, cuando por acuerdo de comunidades se votó por Cárdenas.

Mencionó cómo en la memoria de indígenas michoacanos había permanecido la electrificación rural en Michoacán por los electricistas que después integrarían la Tendencia Democrática, lo que los llevó a apoyarla.

Sobre la lucha de los electricistas, destacó su programa, la Declaración de Guadalajara, que retomó enseñanzas de Rico Galán y es plenamente vigente en muchos aspectos, entre los que mencionó los puntos de democracia e independencia sindical , la reorganización democrática del movimiento obrero la sindicalización de todos los asalariados, aumento general y escala móvil de salarios la defensa, ampliación y perfeccionamiento de la seguridad social .

Dijo que se trató de un programa nacionalista que dio base a las luchas obreras de setentas.

Terminó señalando que lo que se debe hacer es avanzar de manera organizada hacia una sociedad sin explotados ni explotadores, ni oprimidos y opresores, en la que todos puedan caminar con la frente en alto con la misma dignidad.

Finalmente, Francisco Zamudio, organizador del acto, narró su experiencia como obrero de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas (Sicartsa). Cómo siendo obrero sin interés alguno en la política y sin formación, conoció a jóvenes de origen universitario que habían dejado las escuelas para apostar por la organización obrera.

Sobre su experiencia, dijo que inició como delegado sindical siendo ya integrante de círculos socialistas, los cuales había en casi todas las áreas de Sicartsa. En estos círculos estudiaban marxismo y las luchas sociales en América Latina y en Europa, porque sin tener formación académica, los obreros tenían intuición social.

Las condiciones de vida y trabajo en la planta, implicaban un constante deterioro de la salud de los obreros por la contaminación por acero con polvos, ruido y calor excesivos, lo que llevó a los jóvenes metalúrgicos a la primera huelga en la cual participó, que tuvo una duración de 6 días, sin experiencia, sin fondo de resistencia, sin nadie que los apoyara, pero con la organización desarrollada con las ideas de Rico Galán.

Este trabajo de organización llevó a la formación de una corriente sindical abierta, que tomó la denominación de Democracia Proletaria para defender la democracia obrera para defender la autonomía obrera y defender las libertades sindicales y para brindar solidaridad. Trabajó no solo por la unidad de los obreros de Sicartsa, sino por la de estos con los de otras plantas, por lo que desarrollaron vínculos con los obreros de Monterrey, Monclova, Ecatepec, lo que los puso en la mira de la dirección nacional del sindicato minero, la que procedió a sancionarlos, con hasta tres años sin derechos sindicales, los que los dejó indefensos ante la empresa que podía despedirlos sin problema.

A nivel nacional, se acordó en 1982 participar en la lucha electoral, a la cual se sumó Democracia Proletaria ampliando su acción a otros sectores, combinando la lucha obrera con la electoral y popular.

Así, se recordó una historia que solo los protagonistas conocían y que es una pequeña contribución ante algunas de las principales debilidades de los trabajadores mexicanos en su lucha para lograr mejores condiciones de vida y de trabajo, que son la falta de memoria y la ausencia de formación política, lo que lleva a que muchas luchas tengan que partir de cero y no aprovechen experiencias previas cuyo conocimiento les permitiría aspirar a mejores resultados.

¿DERECHOS LABORALES EN LAS HUMANIDADES, CIENCIA Y TECNOLOGÍA? SÍ O NO

El CONACYT puso a debate lo que es obligación respetar

*Algunos funcionarios sugieren eliminarlos o restringirlos a trabajadores del sector.

Por Carlos Guillén Soriano,

Integrante del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear

y colaborador voluntario de Frecuencia Laboral,

Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com

 

Inició un ciclo denominado Mesas de Diálogo en torno a los derechos humanos y laborales de las y los trabajadores del sector de humanidades, ciencias, tecnologías e innovación (HCTI) organizado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el 10 de agosto de 2021. Lo paradójico es que algunos funcionarios sugirieron eliminar los derechos humanos laborales en el ramo.

El evento constará en total de 6 sesiones, en las que también participan como organizadores, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Conacyt y la Federación Nacional de Sindicatos del Sector de Ciencia y Tecnología, con el objetivo de analizar el anteproyecto de Ley General de Humanidades, Ciencia, Tecnología e Innovación en sus aspectos laborales.

La primera mesa “Marco Jurídico de las y los trabajadores de la ciencia”, contó con la participación de Luis Armando González Plascencia, funcionario de ANUIES y Rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, el Lic. Arturo Alcalde, asesor de diversos sindicatos, Gilberto Chávez Orozco, Presidente de la Academia de Derecho Procesal del Trabajo y la Lic. Daniela Herrera, especialista en derecho fiscal y temas electoral y de administración tributaria.

En la inauguración, la directora de Conacyt se refirió a la necesidad de contar con un marco jurídico apropiado a los nuevos tiempos, para lo cual se ha llamado a participar en la elaboración de la una ley general de humanidades, ciencia, tecnología e innovación. Dijo que la comunidad científica debe contar con todos los derechos fundamentales iniciando por lo laboral y todo lo que impliquen mejores condiciones laborales. Señaló que en Conacyt hay tolerancia cero al acoso laboral.

El Maestro Manuel García Urrutia, titular de la Unidad de funcionarios Conciliadores de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), en representación de su titular, se refirió a la necesidad de que el estado defina políticas en materia de investigación.

Señaló que en esta iniciativa pugnarán por la homogeneidad de las condiciones laborales de los 26 centros de investigación, ya que hay diversidad en los marcos normativos laborales de los mismos. En cuanto a los investigadores asignados a instituciones educativas, dijo que se deberán definir condiciones más claras y precisas.

Luis Armando González Plascencia, Rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, dijo que se debe incluir una perspectiva de derechos humanos, sobre todo ahora que la educación superior es un derecho humano.

Dejó ver que hay que considerar la posibilidad de cambio del trabajo de quienes se dedican a la ciencia, sugiriendo que deben ser sujetos del apartado B del artículo 123 constitucional. Consideró que la obligación de respetar y proteger los derechos humanos establecida en el artículo 1 constitucional, hace que trabajadores de ciencia y tecnología sean garantes del derecho humano a la educación, ciencia y tecnología, lo que, en su opinión, pone límites a ciertos derechos laborales.

Sugirió abrir una discusión de fondo de lo que significan la educación o ciencia como derechos humanos y se refirió a la libertad de investigación y de catedra; dijo que no se puede alegar como violación, la imposibilidad de seguir una agenda ajena a lo fijado como prioridad nacional.

Enseguida el Lic. Arturo Alcalde, abogado laboralista, señaló que el evento es una muestra de apertura de Conacyt, pues lo laboral era prácticamente prohibido y se tenía que abordar casi en secreto.

Dijo que se es importante conciliar los derechos laborales con la calidad académica y al mismo tiempo, cuidar los recursos públicos. Dijo que hay una gran diversidad en el sector, no sólo en lo que respecta a los aspectos laborales, sino incluso en los marcos jurídicos de las instituciones de educación, ciencia y tecnología, lo que genera confusión. Esta diversidad, dijo, no responde a un plan.

Otro aspecto en el que hay diversidad, señaló, es el origen de los presupuestos, ya que vienen no solo de las transferencias federales, sino que incluyen aportaciones estatales e ingresos propios. Esta situación genera incertidumbre, tanto en los trabajadores como en los mismos funcionarios pues llega a ocurrir que se autorizan gastos, pero no se dice con precisión de dónde hacerlos.

Dijo que en el sector hay exceso de trabajadores por honorarios, lo que genera precariedad e inestabilidad laboral. En algunas instituciones, este personal llega a porcentajes muy elevados.

Propuso trabajar hacia una plataforma básica para todos los centros de investigación, basada en la remuneración, la libertad de organización, Apartado A para todos, entre otros aspectos. Sobre lo último, dijo que el constituyente habló de un régimen general en lo laboral y no de un régimen excepción.

Planteó que se debe garantizar la autonomía de los órganos académicos, avanzar hacia la comprensión de la diversidad y hacia una carrera del personal administrativo, así como que la organicidad del sistema debe reconocer las especificidades de cada centro.

En su intervención, Gilberto Chávez Orozco, presidente de la Academia de Derecho Procesal del Trabajo abundó sobre la naturaleza jurídica del trabajo que se realiza. Coincidió con el Lic. Alcalde en que permanezcan en apartado A los trabajadores de este sector, pues en el marco del apartado B se tienen restricciones a los derechos.

Finalmente, Daniela Herrera, funcionaria del Conacyt, especialista en derecho fiscal y temas electoral y de administración tributaria, dio datos sobre el sector. Dijo que hay 8581 trabajadores en el sector, de los cuales 1851 están en el Conacyt, donde hay 228 mandos superiores, 207 empleados de confianza, 183 sindicalizados y 1233 miembros de cátedras.

Se refirió al Sindicato de investigadores del programa Cátedras, Sintracatedras, diciendo que cuenta con 43 miembros y que ha planteado diversas demandas de cumplimiento y solicita firma de un contrato colectivo de trabajo. Dijo que estos trabajadores son los de mayores ingresos y solicitan incrementos diversos. Sugirió que las peticiones son muy elevadas para trabajadores con los mayores ingresos actuales.

Sobre los Centros Públicos de Investigación, CPI, dependientes del Conacyt, dijo que en 26 CPIs hay 6730 trabajadores, 2983 investigadores, 1886 técnicos y 1861 administrativos. Están organizados en 26 sindicatos, 16 de los cuales son sujetos del apartado A del artículo 123 constitucional y 10 del apartado B.

Acerca de la Federación Nacional de Sindicatos del Sector Ciencia y Tecnología, dijo que ha demandado el cumplimiento de lo establecido tanto en contratos colectivos como en condiciones generales de trabajo.

Terminó señalando que se han incorporado algunas demandas de Sintracatedras al marco del programa Cátedras, sugiriendo que con ello dejan de tener objeto las peticiones de esta organización de firmar un contrato colectivo.

La segunda mesa Principales retos laborales de las y los trabajadores del sector de HCTI incluyó la participación de Miguel Olmos, Secretario General del Sindicato Independiente de Profesores e Investigadores del Colegio de la Frontera Norte, Mateo Mier y Terán y Saraí Miranda Juárez, dirigentes del Sintracatedras, Violeta Gleaves, dirigente del Sindicato Único de Personal Técnico y Administrativo del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, Miguel Ángel Salgado Luna, secretario de trabajo del Sindicato de Trabajadores del Conacyt, José Luis Rodríguez López, secretario de organización del Sindicato Independiente de Trabajadores del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica y el Dr. Rafael Espinoza Luna, director general del Centro de Investigaciones en Óptica.

El Dr. Olmos se congratuló de la apertura a los trabajadores que se da en estas mesas y se refirió al rezago salarial que sufren todos los trabajadores de ciencia y tecnología, mismo que ha intensificado a causa de la actual pandemia. Este rezago ha tenido, entre otras consecuencias, la fuga de cerebros.

Señaló que en los últimos años el salario real de los investigadores ha venido disminuyendo drásticamente, a pesar de lo cual, este año el tope salarial se mantuvo en 3.4% mientras la inflación fue mayor del doble del incremento salarial. Dio datos sobre la evolución de los salarios y las diferencias entre distintas instituciones y, en el caso de las prestaciones, dijo que hay una pérdida de 21.5% de 2013 a la fecha.

Agregó que la pérdida salarial en 2020 es de 3.15% respecto al año pasado y que, para lograr una recuperación salarial en 2022, considerando una inflación de 5% este año, el incremento del próximo año en los salarios debería ser al menos de 6.15%.

Se pronunció por la coordinación del trabajo entre autoridades de Conacyt y de los centros y los sindicatos, y dijo que se debería avanzar en la homologación de cláusulas, salarios y prestaciones.

En su turno, los doctores Mier y Terán y Miranda Juárez expusieron la situación de los trabajadores contratados mediante el programa cátedras Conacyt, así como el estado de las pláticas que esta organización sostiene con el Conacyt en el marco de su petición de firma de CCT.

El Dr. Mier se congratuló por la realización de estas mesas, aunque -dijo- no sustituyen la negociación ante las autoridades laborales. Presentó un panorama del programa y de la situación de los investigadores contratados a través del mismo, de los cuales la mayoría es integrante del Sistema Nacional de Investigadores. El programa surgió en 2014 a fin de subsanar la insuficiencia de plazas en las instituciones públicas de investigación

Este personal es contratado en condiciones laborales inciertas, con nombramientos irregulares y son considerados como personal de confianza, no obstante que sus funciones corresponden a las del personal de base. Su contratación está sujeta a la suficiencia presupuestal y su permanencia en el empleo se ve determinada por evaluaciones subjetivas.

Ante esto, señaló, se decidió organizarse en un sindicato, el Sintracatedras y demandó de Conacyt la firma de un contrato colectivo de trabajo que dé paso a la bilateralidad. A su vez, Conacyt presentó una contrapropuesta que no responde a lo solicitado y en el caso de las evaluaciones punitivas, plantea un retroceso

La doctora Saraí Miranda abundó en el tema señalando que en la contratación de este personal se presentan como constantes, una noción de propiedad privada por parte de las autoridades de las instituciones, que hacen suyos los trabajos y proyectos realizados por los investigadores, una vigilancia y hostigamiento constantes y una meritocracia de corte neoliberal.

Dijo que, a pesar de haber tenido avances en pláticas previas, en la sesión del día anterior en la STPS, la representación del Conacyt dijo que no tenía sentido continuar en vista de que se hicieron modificaciones a las condiciones del programa que, según ellos, rescatan peticiones del sindicato, además de que Conacyt no está en condiciones de firmar un contrato colectivo.

Terminó solicitando que se evite enrarecer el clima, ya que mientras se realizaban pláticas el día anterior en la STPS, en la Mesa organizada por Conacyt se dio información inexacta acerca de las peticiones sindicales, por lo que, igual que el Dr. Mier pidió evitar la confrontación innecesaria.

La Maestra Gleaves presentó un panorama de la FENASSCYT, de los centros públicos de investigación y de la situación de sus trabajadores y habló de la importancia de contar con una nueva definición de servidor público.

Señaló que el sistema de CPI´s de Conacyt representa la segunda fuerza académica y de generación de conocimiento del país. Abordó la naturaleza jurídica de los centros, así como las garantías constitucionales contenida en los apartados A y B del artículo 123 constitucional, señalando algunas diferencias entre ambos, así como elementos a considerar en una nueva legislación.

Señaló que la situación de las instituciones pública de investigación, implica la existencia en las mismas, de órganos internos de control dependientes de la Secretaría de la Función Pública. Esto, si bien puede ser un elemento para un manejo adecuado de los recursos públicos, introduce aspectos de desconfianza al auditar constantemente tanto las áreas operativas como el desempeño académico y al omitir la naturaleza de las actividades académicas, en la consideración de servidores públicos a todos los trabajadores.

La rendición de cuentas a que están obligados los servidores públicos, al confundir a partir de criterios salariales, al personal académico con las jerarquías administrativas, introduce elementos de presión, para personal que no administra recursos ni tiene personal bajo su mando, por lo que se propone que en la ley en preparación se incluya una categoría especial, la de servidor público académico, al cual la evaluación se haga por pares y no por parte de los OIC.

El secretario de trabajo del Sindicato Independiente de Trabajadores de Conacyt, Miguel Ángel Salgado, hizo un recuento de las luchas de los trabajadores del sector por mejorar su situación, que llevó, entre otras cosas, a acudir a la Cámara de Diputados en solicitud de mayores recursos que permitieran mejorar las condiciones de vida y de trabajo del personal. Se logró ampliar el presupuesto para el sector y en respuesta, las autoridades del Consejo introdujeron masivamente el outsourcing que mantiene a los trabajadores sin estabilidad laboral y los mantiene en condiciones de precariedad.

Se pronunció por la unidad de los trabajadores y por lograr un tabulador para el sector que permita mejores condiciones y evite la precarización laboral.

El secretario de organización del Sindicato Independiente de Trabajadores del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, se refirió a la representación académica en el Consejo de Estado y los órganos de gobierno propuestos en el anteproyecto de ley en análisis.

Enfatizó en la importancia de contar con una representación académica en órganos que están integrados, en la propuesta, sólo por secretarios de estado. Para ello, señaló que la FENASSCYT propone que participe la representación sindical donde ésta exista o mediante académicos electos por la comunidad, cuando no la haya.

La idea es que los investigadores tengan mayor representación para lo cual presentó propuestas para incluir en los artículos 39 y 82 del anteproyecto en discusión.

Finalmente, Rafael Espinoza Luna, director general del CIO, institución en la que se ha denunciado recientemente la violación al CCT, ante la presentación de una propuesta de ley de humanidades, ciencia y tecnología, distinta a la preparada por Conacyt, señaló que esta tarea corresponde a tal organismo e invitó al diálogo. Propuso el reconocimiento de los CPIs como instituciones fundamentales para alcanzar la independencia científica y tecnológica del país por lo que se debe -señaló- fortalecer el sistema nacional de centros públicos de investigación.

Pidió, asimismo, a fin de evitar desmentidos o descalificaciones y fortalecer la transparencia, que se hagan públicas las demandas que ha presentado el Sintracatedras y que éste, haga público su padrón de afiliados.

Un elemento a considerar en este ciclo de mesas es la diferencia con las actividades realizadas en otros momentos -como algunos ponentes señalaron- en que ahora sí se están escuchando voces de los trabajadores y sus organizaciones, o al menos se les están abriendo espacios para plantear sus posiciones. En el pasado era común que se invitara a este tipo de actos de manera casi exclusiva a investigadores a título personal y no como parte de sus organizaciones.

La alta participación de representantes sindicales en la mesa II, por ejemplo, da oportunidad a que se escuchen no solo voces aisladas, sino a trabajadores organizados. No obstante, experiencias recientes en el poder legislativo, en las discusiones sobre trabajo a distancia y subcontratación, alertan sobre la posibilidad de que se oiga a los sindicatos, pero no se les escuche ni tomen en cuenta sus propuestas.

En estas mesas no estuvieron ausentes las provocaciones. Esta vez, a través de comentarios en las redes sociales, en las que abundaron mensajes de descalificación a las demandas y propuestas de los trabajadores.

Un aspecto que llama la atención es que a pesar de que el anteproyecto de ley en análisis, es de carácter general por lo que aplicaría para todas las actividades de los sectores involucrados, en las mesas se está considerando casi solamente a los centros de investigación dependientes del Conacyt y se deja de lado no solo las actividades de investigación que se realizan en universidades, sino también a otros institutos de investigación como los del sector agropecuario, como el Colegio de Postgraduados o el INIFAP, el IMTA que depende la secretaría de medio ambiente y los del sector energía ININ, INEEL e IMP, así como al Cinvestav.