martes, 14 de septiembre de 2021

LENTO Y CON ERRORES EL CENTRO FEDERAL DE CONCILIACIÓN Y REGISTRO LABORAL

 A dos años y medio de su creación


Por Carlos Guillén Soriano,

Integrante del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear

y colaborador voluntario de Frecuencia Laboral,

Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com

Casi dos años y medio de que fue establecido en la Ley Federal del Trabajo (LFT) el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) avanza lentamente, y persisten errores en sus listados, como el de que hay 7 sindicatos con denominación nuclear con secciones ya desaparecidas y hasta aparece como secretario general una persona que hace 35 años no es integrante del Sindicato de Trabajadores Nucleares Mexicanos. Así de añeja está la información oficial sobre sindicatos en México.

Para los trabajadores hay insuficiente información lo que ha provocado confusión, pues en el caso, por ejemplo, de una de las tareas que debían cumplir los sindicatos, que es la adecuación de sus estatutos a las nuevas disposiciones de la ley, primero se dio un plazo que vencía a fines de 2019 y después se dijo que en 2020.

Cuando algunas organizaciones han querido registrar sus cambios, la lenta y escalonada entrada en funcionamiento de la nueva autoridad laboral y el cierre de la anterior con el pretexto de la pandemia.

En el caso de la legitimación de los contratos colectivos, según la información del el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral ( CFCRL) hasta la semana que terminó el 11 de septiembre de 2021 se ha consultado a 872 mil 213 trabajadores, con poco más de mil 600 contratos colectivos legitimados como resultado, incluyendo el de los trabajadores del IMSS que suman 387 mil 453.

En el caso contrario, sólo 7 contratos se han terminado al ser rechazados por los trabajadores involucrados, quienes suman algo más de 1,700. Cabe mencionar que entre los que el Centro reporta como terminados aun no aparecen casos recientes, como el de la planta Silao de General Motors. A estos se pueden agregar las consultas ya programadas que suman 273, para un total de cerca de 1,900 contratos consultados o en proceso.

De acuerdo con la Dirección General de Registro de Asociaciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) -aun autoridad en materia de registros sindicales mientras no funcione el CFCRL- en México 7 mil 617 sindicatos cuentan con registro, por lo que teóricamente ese debería ser el mínimo de contratos a legitimar, aunque debe ser un número mayor, si se considera que hay sindicatos que son titulares de más de un contrato y los hay que detentan decenas.

Las cifras no están claras, pero suponiendo que fuera un contrato colectivo por sindicato, se tendría apenas un avance de 24% de contratos consultados, cuando ha pasado ya la mitad del plazo para hacerlo. El porcentaje de avance es mucho menor si se toma en cuenta que los sindicatos de industria pueden firmar varios contratos colectivos pues agrupan a trabajadores de distintas empresas. Igual si se toma en cuenta que la estructura del sindicalismo mexicano permite concentrar en un solo sindicato a trabajadores de muy variadas ramas de actividad.

El panorama se complica más y los datos reales se alejan al hacer una búsqueda superficial de sindicatos registrados por la autoridad registral en funciones. Así, aparecen las secciones del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) como si fueran organizaciones distintas.

Precisamente, otra de las funciones del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFRCL) es el registro de sindicatos, contratos colectivos, reglamentos interiores de trabajo y rendiciones de cuentas de las directivas sindicales.

Gran tarea espera al Centro cuando inicie estas funciones, el próximo mes de octubre de 2021, aunque por lo pronto ya reporta que hay 1,225 sindicatos registrados, ha entregado 40 constancias de representatividad y publica 3 rendiciones de cuentas y 6 contratos colectivos. De los últimos números se desconoce si son los únicos recibidos por el centro o son los únicos que publica.

Al momento, informa el CFCRL que ha participado en 4,328 eventos. Seguramente se requerirán muchos más para que haya orden en la información sobre registros sindicales y contratos colectivos y para que desaparezcan los contratos colectivos y los sindicatos de protección. Pero la principal necesidad para que esto ocurra, es que los trabajadores estén organizados y luchen por sus derechos. Esto, no lo sustituyen ninguna reforma ni oficina gubernamental.

Sus funciones son la conciliación de los conflictos laborales para evitar ir a juicio y el registro a nivel nacional de organizaciones sindicales, contratos colectivos de trabajo y contratos-ley, así como de reglamentos interiores de trabajo y otros procedimientos relacionados, de acuerdo a la LFT y a su propia ley orgánica.

En los artículos transitorios de la ley laboral se establecieron los plazos para el cumplimiento de los cambios introducidos por la reforma laboral. Particularmente, en lo que compete a este nuevo organismo, se fijaron dos años para su entrada en funciones. En tanto esto sucedía, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y las juntas de conciliación deberían continuar con las funciones que tenían en materia de conciliación y registro, por lo que trámites como el registro de sindicatos y contratos colectivos no se detuvieron y la legitimación de los contratos, se inició de inmediato.


EL SUTIN CUMPLIÓ 57 AÑOS DE LUCHA

 Por Carlos Guillén Soriano,

Integrante del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear

y colaborador voluntario de Frecuencia Laboral,

Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com

A mediados de una década de intensos cambios y cuyo distintivo fue la rebeldía, la de los sesentas, el 8 de septiembre de 1964 nació el Sindicato Único de Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Nuclear. A pesar de los intereses que buscaban integrar al nuevo sindicato a la estructura sindical de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), los trabajadores nucleares, rechazaron tal integración y se constituyeron como sindicato independiente.

A principios de la década siguiente el sindicato de trabajadores nucleares mexicanos creció con la incorporación de jóvenes profesionistas que habían vivido la experiencia democrática del movimiento estudiantil y se establecieron relaciones con los electricistas del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la RM, con una larga experiencia de lucha.

Así, se conjuntan la convicción de permanecer al margen del charrismo sindical, con las experiencias de los electricistas y del movimiento estudiantil de 1968. Este proceso llevaría a la integración de los trabajadores nucleares al sindicato unificado de electricistas, lo que permitió salir del apartado B y firmar el primer contrato colectivo de trabajo en 1974.

Los nucleares fueron parte central de la Tendencia Democrática del SUTERM, lo que fue motivo para que fueron reprimidos junto con los electricistas democráticos, con la cancelación de su CCT en julio de 1976. Se les forzó a formar un nuevo sindicato sujeto al apartado B y dentro de la FSTSE.

A fines de los setentas, la lucha de los trabajadores nucleares contra una iniciativa de ley que abría la puerta a la iniciativa privada en la industria nuclear y su defensa de un proyecto nacional para esta industria, logró el regreso al apartado A y la firma de contratos colectivos con los organismos resultantes de la división del INEN.

En los inicios del neoliberalismo, una huelga mal preparada y aislada dio pretexto al gobierno para cerrar una de las empresas. Se perdió más de la mitad de la membresía y un CCT.

La defensa de la materia de trabajo y la lucha por una política energética nacionalista permitieron a un sindicato disminuido y atacado desde diversos ángulos, superar la situación y seguir en la lucha con sus propias propuestas y programas.

Las políticas oficiales seguidas durante décadas, de abandono a la investigación científica y una política energética basada en el petróleo y con una creciente apertura al capital privado, llevaron a la fuente de trabajo actual de estos trabajadores, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) a una situación difícil. El insuficiente presupuesto para el ININ, crecientes ataques a la contratación colectiva y la imposibilidad de renovar la plantilla de trabajadores, están entre los principales problemas. Esto se agrava con la contratación irregular de personal, con el trato a los trabajadores de base como si fueran funcionarios, promoviendo el burocratismo y con la permanente campaña promotora del individualismo que se da en todos los terrenos.

Todo esto y el alejamiento de la formación política y sindical han generado condiciones difíciles. No obstante, la base de la organización, la que rechazó al sindicalismo corporativo, la que se nutrió del movimiento estudiantil y de las luchas históricas de los electricistas, la base rebelde del Centro Nuclear, que siempre ha logrado superar las peores condiciones con sus propuestas en materia de investigación y energía, mantiene al sindicato de los trabajadores nucleares mexicanos como una organización de lucha por hacer realidad cada día su lema: Por la Unidad Proletaria.