Un sindicato más en los sesentas
La cuarta década del siglo pasado, la lucha obrera sindical y revolucionaria, tuvo momentos importantes en todo el mundo. El descontento obrero en Chile favoreció el surgimiento de la efímera República Socialista de Chile, la política de frentes populares logró avances en varios países y en la España republicana el papel de la clase obrera fue de primera importancia; surgieron organizaciones como la Central de Trabajadores de Cuba y el Congress of Industrial Organizations de los obreros norteamericanos.
En México, los nacientes sindicatos de industria minero y petrolero, junto al ya para entonces viejo Sindicato Mexicano de Electricistas, protagonizaron importantes luchas que culminaron, al lado de la Central Sindical Unitaria de México, en un proyecto unitario que involucró incluso a la poderosa Central General de Obreros y Campesinos de México –dirigida por los llamados lobitos, Velázquez, Madariaga, Chumacero y otros—y fue fundada la Confederación de Trabajadores de México, CTM.
La década siguiente sin embargo, fue escenario para el retroceso. Fue derrotada la República Española, la Segunda Guerra Mundial devastó Europa y sentó las bases para la hegemonía del capital norteamericano y el avance de la revolución en Europa fue supeditado a los intereses geopolíticos de la burocracia soviética.
En México, la joven CTM fue controlada por los lobitos, quienes se dieron a la tarea de expulsar a los comunistas de los sindicatos. Los sindicatos de industria abandonaron la central. El movimiento obrero revolucionario fue sistemáticamente agredido por la derecha que se había hecho del control del gobierno. Una de las páginas más negras del sindicalismo nacional se dio con la toma del sindicato ferrocarrilero por fuerzas armadas y la imposición de Jesús Díaz de León, el charro, como dirigente, lo que marcó y dio nombre al sindicalismo mexicano por décadas.
Los sindicatos en México dejaron de ser organismos para la lucha por la emancipación proletaria y terminaron prácticamente en su totalidad como corporaciones de apoyo al gobierno en turno. La década de los cincuentas sólo vio algunos destellos de lucha obrera genuina con los ferrocarrileros y petroleros.
Al inicio de los sesentas, el control charro era casi absoluto. Solo quedaban núcleos de trabajadores revolucionarios en algunas secciones del sindicato minero, en el magisterio y había grupos ferrocarrileros que se negaban a abandonar la lucha, lo mismo que petroleros.
El llamado movimiento obrero oficial se había dividido, pero fue capaz de recomponerse y aun de absorber a núcleos democráticos que permanecían aislados, como los electricistas que prestaban sus servicios a empresas extranjeras a lo largo del país. En los sesentas, las dos principales organizaciones sindicales, se unen para dar paso al Congreso del Trabajo.
No obstante, núcleos como los electricistas de la Federación Nacional de Trabajadores de la Industria y Comunicaciones Eléctricas, que se transformó con la nacionalización de la industria eléctrica en 1960 en el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, mantenían tradiciones de lucha y funcionamiento democráticos.
En esa década, como en los treintas, había un ascenso de la lucha revolucionaria en el mundo. En Indochina y Argelia, los imperialistas franceses enfrentaban luchas revolucionarias, la ruptura del bloque comunista hegemonizado por la URSS, dio lugar a nuevas organizaciones y grupúsculos de izquierda y comunistas en todo el mundo. La revolución Cubana hizo su aporte, particularmente en América Latina.
Estudiantes, campesinos, sectores de la pequeña burguesía se lanzaron a la lucha en todos los continentes. En México, el movimiento médico, el movimiento magisterial, las luchas politécnicas y de los normalistas rurales inundaron las calles. Los electricistas del STERM se preparaban a defender su contrato colectivo. Rubén Jaramillo mantenía en alto las banderas zapatistas. La acción de los comunistas y otros grupos en el campo, dio lugar al nacimiento de la Central Campesina Independiente en 1963. En lo electoral, el Frente Electoral del Pueblo postuló en 1964 al dirigente campesino Ramón Danzós como candidato a la Presidencia de la República. Cárdenas y otros nacionalistas fundaron el Movimiento de Liberación Nacional y el expresidente llamó a defender con las armas si era necesario a la Revolución Cubana.
En esas condiciones, surgió un sindicato más en los sesentas. El 8 de septiembre de 1964, nació una nueva organización que recogería muchas de las tradiciones de lucha y experiencias anteriores y aportaría las suyas propias: El Sindicato Único de Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Nuclear.
Etiquetas: laboral, solidaridad
0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal