2 Congresos del SUTIN
Carlos Guillén S.
En fechas recientes, el SUTIN realizó dos congresos nacionales. Del 28 al 30 de julio, en la ciudad de Veracruz, tuvo lugar el 20° Congreso Nacional Extraordinario. Poco más de un mes después, en el edificio sindical de Río Becerra, se realizó el 19° Congreso Nacional Ordinario. En uno y otro, se contó con la asistencia de la mayoría de los delegados efectivos que establecen los estatutos, así como con numerosos delegados fraternos, un número importante de ponencias y se discutió ampliamente para adoptar más de cien acuerdos.
La naturaleza de ambos congresos, sin embargo, fue diferente. El extraordinario, surgió de la inquietud, manifestada hacia el final de la pasada revisión contractual en materia de salarios, de discutir el futuro de la organización sindical. El ordinario en cambio, estuvo enmarcado en lo establecido por los estatutos del SUTIN, como una reunión anual para conocer los informes de la representación sindical y acordar sobre asuntos cotidianos de interés del sindicato.
En cuanto a los delegados, si bien en ambos casos se siguió el camino establecido en los estatutos para su elección, en el caso del extraordinario, se tenía la intención de lograr la participación de representantes de todas las posiciones políticas presentes en la organización, así como de aquellos trabajadores con mayores elementos acerca de la problemática y futuro de nuestra fuente de trabajo.
Acerca de los trabajos abordados en uno y otro caso, además de las ponencias registradas por diversos trabajadores, en el ordinario se presentaron los informes de los integrantes de los comités ejecutivos y comisiones de vigilancia, tanto de la actual representación, como la correspondiente al bienio anterior, así como del Consejo Nacional y Comité Técnico del Seguro Obrero, es decir, 24 informes.
Las formas de trabajo de ambos congresos también fueron diferentes. Mientras el congreso ordinario se desarrolló como siempre, en sesiones en plenaria de 9 a 18 horas en promedio, con un número de delegados menor conforme el reloj avanzaba, con límites establecidos en la duración de intervenciones y presididos por la mesa directiva del congreso, el de Veracruz funcionó en dos mesas de trabajo por grandes temas y en plenarias, sesionó hasta después de las 21 horas, casi sin ausencias, con tiempo abierto en las intervenciones, y las sesiones de las mesas fueron presididas por secretarios y relatores electos por las mismas. ¿Qué ocurrió en cada caso?
Lejos de casa
El 20° Congreso Nacional Extraordinario del SUTIN, como señalábamos anteriormente, surge a raíz de inquietudes manifestadas por diversos trabajadores en el marco de la revisión salarial, acerca del futuro inmediato de la organización y la fuente de trabajo. Tanto en las últimas reuniones de la comisión revisora como en la asamblea general en que se aprobó lo logrado, se planteó la necesidad de definir el rumbo del sindicato y prepararse para los problemas inmediatos que se habrían de presentar.
En diversas instancias del sindicato se mencionó esta inquietud y fue tomando forma la posibilidad de realizar un foro o un congreso para analizar la situación. No obstante, fue en el Consejo Nacional donde se discutió con mayor detalle el asunto, lo que ocurrió casi mes y medio después de terminada la revisión salarial. Se planteó en términos generales cuáles debían ser los objetivos de la reunión, su mecánica y participantes. Por parte del Comité Ejecutivo Nacional, tomando en consideración lo establecido en la contratación colectiva y los tiempos, se propuso que la reunión adoptara la forma de un congreso extraordinario. Se preparó un proyecto que debía ser llevado a todas las instancias del sindicato y a todas las expresiones políticas presentes en el mismo.
Semanas después, fue emitida la convocatoria correspondiente y se iniciaron los trabajos formales para la realización del 20° Congreso Nacional Extraordinario. En estos, sin embargo, la importancia y objetivos de la realización del mismo, fueron opacados por aspectos de carácter organizativo; principalmente, la sede para el congreso. En lugar de destacar aspectos centrales como el reunir a todas las expresiones políticas del SUTIN y la necesidad de elaborar sendos diagnósticos de organización e institución, en el camino hacia la elaboración de estrategias de mediano plazo, lo que apareció ante la vista de amplios sectores, fue la propuesta de hacer el congreso fuera del área metropolitana y los costos que esto implicaría. Aunque se había propuesto integrar en la organización del congreso a todas las instancias del sindicato, preparar documentos base para la discusión y garantizar la presencia de todas las expresiones políticas en el congreso, no fue posible lograr tales propósitos.
Se llegó al congreso en un ambiente no exento de incertidumbre y aun de escepticismo. Varios de los trabajadores con mayor experiencia sindical y política declinaron su participación o simplemente no fueron considerados como posibles delegados; entre los investigadores invitados, la respuesta fue poco menos que nula. A las notables ausencias se sumaron las dificultades para tramitar los permisos correspondientes.
Se registraron casi treinta ponencias, pero los temas de fondo fueron escasamente abordados en las mismas y en cambio se presentaron trabajos sobre aspectos no contemplados en la convocatoria y en las propuestas originales.
En estas condiciones, el 27 de julio, los delegados efectivos propuestos por las áreas y electos por la asamblea, los delegados fraternos y los integrantes del CEN y la CNVF, iniciaron los trabajos del 20° Congreso Nacional Extraordinario en la ciudad de Veracruz.
Retrasados por las condiciones y los imprevistos del viaje, los delegados se enfrentaron a un primer problema. Se trataba de un aspecto de organización que, sin embargo, sacaba a flote un elemento de fondo: trabajar de manera rutinaria con el formato de todos los congresos, o romper ese esquema y asumir una forma novedosa de funcionamiento, en mesas de trabajo temáticas. Aunque fue notoria la escasa discusión previa, el congreso se pronunció mayoritariamente por esta última.
Los trabajos
Se instalaron dos mesas de trabajo. Una para analizar la problemática política y sindical y una más para discutir sobre elementos de la materia de trabajo. Los delegados se distribuyeron en cada mesa de acuerdo a sus inquietudes, propuestas e intereses. En cada mesa se presentaron las ponencias correspondientes y después de una intensa discusión se tomaron acuerdos que fueron llevados como propuestas a las reuniones plenarias, en las que la totalidad de los delegados tomarían los acuerdos. La mesa 1 abordó los problemas políticos y sindicales de la organización, así como aspectos de la vida nacional, mientras que la dos se enfocó a la problemática de la materia de trabajo.
Conforme a lo planteado, en la mesa uno se discutió e hicieron propuestas acerca de aspectos de la vida política nacional, así como en asuntos clave de la relación laboral y la vida sindical. Así, entre los primeros acuerdos, se fijaron posiciones relacionadas con la situación política y económica del país, la unidad del movimiento democrático y el rechazo a políticas oficiales. En torno a la situación local, se abordaron problemas como el descuento diferenciado de impuestos a los trabajadores de reciente ingreso, la situación del personal de base promovido a puestos de confianza, la revisión contractual y la situación generada a partir del despido de un trabajador y las implicaciones de diversa índole que esto sacó a flote.
Por su parte, en la mesa dos, se analizó la situación del ININ, particularmente en lo relativo a su infraestructura y los cambios en la misma, así como las perspectivas de la institución y la materia de trabajo. Se hizo énfasis en la importancia de contar con un cuerpo estructurado de propuestas para llevar a diversas instancias del gobierno, a fin de poder incidir en el diseño de una alternativa energética y científica para el país. Se abordaron asimismo, aspectos particulares que afectan a toda la institución como la aprobación y funcionamiento de los proyectos de investigación, la productividad, el tipo y condiciones de los servicios que presta el instituto y el estado en que se encuentran importantes áreas, así como las propuestas para su fortalecimiento.
Además de la intensa discusión para cada tema en las mesas, al llevar las propuestas a las plenarias, en más de un caso se dieron fuertes debates, antes de adoptar los acuerdos finales.
La actitud de los delegados
Como hemos señalado, hubo notables ausencias por diversos motivos. No obstante, y a pesar de lo prolongado del horario de trabajo, las largas intervenciones, lo complejo de algunos temas y la juventud y poca experiencia de un sector de delegados compuesto por compañeros de reciente ingreso, la calidad de la participación en general fue alta. La mayoría mantuvo permanentemente la atención, las preguntas e intervenciones estuvieron a cargo lo mismo de quienes congreso tras congreso son delegados, como de quienes por primera vez asistían, con preguntas y planteamientos igualmente importantes. La distribución de delegados por mesa temática, al brindar condiciones para que cada delegado estuviera donde tenía mayor interés y posibilidad de hacer aportaciones, contribuyó de manera determinante a este resultado.
Los acuerdos
Entre los acuerdos del congreso extraordinario, algunos son de aplicación inmediata y corresponde a la representación sindical su cumplimiento. Otros, en cambio, implican un proceso más o menos largo, cuyo resultado no depende sólo del comité ejecutivo o de la voluntad de algún sector del sindicato. Se adoptaron acuerdos generales en asuntos como el cobro diferenciado de impuestos a trabajadores de reciente ingreso, la situación de los trabajadores sindicalizados promovidos a empleados de confianza, el diseño de un programa de retiro programado, la próxima revisión contractual y los intentos de dividir al sindicato a partir de problemas particulares.
También se discutió y acordó impulsar el diseño, construcción y fabricación de un reactor nuclear de investigación, presentar y explicar a la comunidad del ININ la trascendencia del reemplazamiento de combustible nuclear, elaborar una propuesta de política nuclear para el país, fortalecer las actividades, infraestructura y funcionamiento del ININ, así como el impulso a una serie de actividades específicas para mejorar y optimizar el uso de los recursos de la institución.
En el caso de algunas de las ponencias presentadas a este congreso, las referidas a modificaciones a los estatutos del sindicato –tema no incluido en la convocatoria—se acordó trasladarlas al congreso ordinario que se realizaría poco más de un mes después, a fin de dar tiempo para el conocimiento de argumentos y propuestas por la base, y con ello lograr una mejor discusión.
Ya en casa
Semanas después, se realizó el 19° Congreso Nacional Ordinario. Éste, cuya sede fue el edificio sindical, se apegó a los procedimientos y formas de trabajo con que se realizan los congresos del SUTIN hace años.
Para el congreso ordinario fueron registrados 24 informes y 68 ponencias, de las cuales al menos 47, incluyendo las que fueron trasladadas por el congreso extraordinario, proponían modificaciones estatutarias.
Entre éstas, algunas proponían cambios en la forma de integrar los órganos de representación sindical, mientras muchas más hacían propuestas de cambios de forma o presentaban aspectos que ya han sido considerados y aceptados por congresos anteriores, es decir, que ya están en los estatutos. No faltaron las propuestas cuya aprobación tendría impacto en las finanzas sindicales.
Por el número de informes y ponencias –cerca de cien-- se llegó a considerar la ampliación del congreso por 2 o más días adicionales, a fin de abordar los trabajos presentados. No obstante, sin demérito de la discusión, el congreso aprobó mecanismos que permitieron desahogar los trabajos en los plazos originalmente establecidos.
Los temas discutidos
Podríamos decir que fueron dos los grandes temas analizados por el congreso: los informes y los aspectos de los estatutos relacionados con la integración de los órganos de representación. Se abordaron asimismo, elementos relacionados con la contratación colectiva y algunos aspectos de la vida sindical.
En el primer caso, como generalmente ocurre, los informes presentaron una síntesis, más o menos completa, de las actividades desarrolladas por cada representante o comisión, sin abundar en elementos de análisis del contexto o que explicaran la importancia relativa de esas actividades. Las preguntas e intervenciones se dirigieron al apego a los estatutos y acuerdos o a la transparencia de las acciones realizadas. Los informes en general fueron aprobados por holgadas mayorías, con escasos votos en contra. Éstos, más que un rechazo a las políticas, que no se discutieron, fueron un rechazo a aspectos de ciertas acciones.
En el caso de las ponencias, se aprobaron elementos a considerar en la próxima revisión integral de contrato colectivo que, sin embargo, aún deben ser considerados en el propio proceso de revisión, pues no se discutió la estrategia correspondiente. Otros acuerdos aprobados, relativos a la formación sindical o la política nuclear del SUTIN, son puntos importantes que deben ser parte de políticas más generales que están aún pendientes en la agenda del sindicato.
De las propuestas de modificación a los estatutos presentadas por diversos compañeros y que analizó el congreso, la principal es el cambio en la forma de postulación de candidatos a integrar los órganos de representación sindical. En este caso, se trata de un tema que hace tiempo ha sido puesto a discusión por muchos trabajadores y en torno al cual se han planteado los más variados puntos de vista, es decir, es un tema ya conocido y discutido de manera más o menos amplia. El congreso aprobó, en apretada votación, la elección mixta de los mismos. Una parte, integrada por las secretarías general, del interior, trabajo, organización, política nuclear y exterior, se postulará como planilla y los restantes, por secretaría.
Sin embargo, no todas las propuestas presentadas para reforma a los estatutos, han sido conocidas previamente y otras más ya fueron aprobadas e incorporadas a los mismos. Se presentaron algunas referidas a detalles y unas más, si bien destacan el carácter industrial y nacional del sindicato, no tienen la oportunidad y urgencia que les daría el contar con una estrategia de crecimiento de la organización. En tales condiciones, un numeroso grupo de ponencias fue retirado por su autor y para otro grupo igualmente nutrido, de parcialmente deslindada autoría colectiva, se acordó turnarlas para su dictamen a una comisión electa ex profeso, a fin de que se analice y difunda su alcance e importancia entre todos los afiliados y se acuerde lo que corresponda, en fecha posterior a la revisión contractual de 2012. Esta comisión que deberá presentar antes de diciembre de este año, un avance de sus trabajos, fue convocada e instalada casi dos meses después del congreso.
En resumen
Los dos congresos discutieron en condiciones muy diferentes y con muy variadas propuestas y métodos, lo mismo aspectos de detalle y asuntos rutinarios de la vida sindical, que elementos de gran importancia y relevancia para el futuro de la organización sindical y la materia de trabajo.
En el caso de reformas a los estatutos, propuestas en los dos congresos, salvo la forma de elección de las representaciones --tema ya discutido ampliamente hace tiempo—ni se abordan los problemas organizativos o ideológicos de fondo, ni se logra involucrar a la mayoría de los trabajadores en la discusión de lo presentado, lo que lleva a que se repita lo ya ocurrido: se aprueban cambios que no son asumidos conscientemente por la mayoría.
Un aspecto que no se puede omitir, es que la mayoría de votaciones en ambos congresos alcanzó apenas el 75% de los votos posibles sumando votos aprobatorios y de rechazo, a excepción de algunos de los acuerdos relacionados con la materia de trabajo en Veracruz, que lograron votaciones de hasta 85% de los votos posibles.
Está aún pendiente hacer el diagnóstico propuesto y diseñar las estrategias para hacer frente a la compleja situación prevaleciente pero, sobre todo en Veracruz, se mostró que en este sindicato hay aun la capacidad de romper esquemas e inercias y apuntar hacia el futuro. No se debe limitar la acción a lo ya probado. La cambiante realidad y las condiciones imperantes exigen, si queremos que el SUTIN no solo sobreviva, sino que sea protagonista de la vida nacional, que construyamos la organización sindical de los trabajadores nucleares de hoy, que reivindiquemos y rescatemos lo mejor de nuestra experiencia, pero no dejemos de lado que nuestra principal fuerza fue siempre la capacidad de elaborar políticas y diseñar propuestas a partir del análisis concreto del momento y tratando de ver a mediano y largo plazo. El reto no está sólo en la revisión contractual, el diferendo con la administración o las próximas elecciones, sino en la posibilidad de construir el tipo de sindicato que debe ser el SUTIN para el futuro, así como las propuestas para que el ININ ocupe un lugar de primera importancia en la vida nacional.

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