Una hoja más
Carlos Guillén S.
En unos días, habrá que arrancar una hoja más del calendario, la última de este año. En ese momento, 2011 será parte de la historia. Al pasar el tiempo, este año se recordará seguramente de muchas maneras, tantas como aquellos que lo recuerden. Para algunos, será el año del arranque electoral de 2012, con sus dislates y humorismo involuntario, para otros, el de de la acumulación de muertes sin fin. Habrá quienes lo recuerden por el clima, por amores nuevos, por amores idos.
También lo recordaremos por los amigos y compañeros que se fueron, dejando vacíos que con nada se pueden llenar pero que en algún lugar nos esperan; por las penurias económicas (las propias, las del instituto y las del país), por las sacudidas recibidas (las telúricas o las propinadas por los granaderos). Fukushima, la primavera árabe y los indignados de todos los rincones del mundo, serán también parte de los recuerdos que la memoria almacenará en algún rinconcito. Recordaremos seguramente la angustia de ver a un país joven, de apenas dos siglos de edad, desgarrado por heridas en lo más profundo de su ser, con unos cuantos que todo lo tienen en demasía y millones que de todo carecen, padeciendo un sistema de justicia copado por unos cuantos, desperdiciando y viendo entregados sus recursos a gentes de lejanas tierras y costumbres ajenas.
Pero todo eso se habrá ido ya. Ahora, hay que pensar en mañana. En unos días llegará 2012 y antes de que nos demos cuenta, seguro crecerá tan de prisa que se parecerá al ya para entonces difunto 2011.
Desafortunadamente, no podemos esperar muchas cosas buenas del año que está por llegar. La crisis económica dividida (crisis para nosotros y economía para ellos) seguro se profundizará, el gobierno federal continuará su propia guerra, las elecciones federales dejarán resultados con poco margen para el optimismo, el planeta seguirá siendo agredido y cada día los recursos que ha puesto a nuestra disposición serán más escasos y difíciles de conseguir.
Pero las difíciles condiciones que seguro nos esperan a la vuelta de la esquina no deben ser motivo para el desánimo o el conformismo. No. Si hemos perdido y nos han quitado muchas cosas, hay algo que no podemos perder: Nuestros sueños y nuestra decisión para hacerlos realidad, la esperanza y la confianza en nuestra propia capacidad para hacer frente a las dificultades, la posibilidad de ayudarnos mutuamente y juntos encontrar soluciones. Si la naturaleza nos puso en condiciones de actuar unidos, no permitamos que la mentira, el egoísmo o el miedo nos dividan. Juntos, con la familia, con tu compañero de trabajo o con tu hermano de clase, podemos salir adelante y enfrentar en mejores condiciones lo que venga. Qué mejor momento para recordar a un viejo pensador que dijo que lo que los filósofos han hecho es interpretar la realidad, cuando de lo que se trata es de cambiarla.
Disfrutemos estos días con nuestros seres queridos, que la alegría y el amor estén con todos en todo momento, disfrutemos los días de asueto con las pequeñas y grandes cosas que dejamos por el ajetreo constante. Un libro, una copa, un recuerdo, una reflexión, una película o una melodía. Y si son muchas copas, bailes o reflexiones, qué bueno, siempre que los disfrutemos plenamente. Y mañana, a enfrentar unidos, con fuerzas y esperanza renovadas, con optimismo y con decisión, lo que venga.
Felicidades a tod@s
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