Hace 32 años
Carlos Guillén S.
Aquel 3 de marzo viajaba con destino a Salazar, a mi primer día laboral en el ININ. Como no conocía rutas y horarios de los autobuses nucleares, use metro y flecha roja para llegar. Para mi fortuna y sorpresa, al vagón del metro en que iba, entró un dirigente del SUTIN a quien conocía por referencias periodísticas y había visto una vez previamente, lo que me quitó la preocupación de no saber dónde solicitar el descenso del raudo y veloz Flecha Roja. Ese día y los siguientes conocería a personajes de quienes había leído o escuchado mucho.
Corría el año 1980, año de bonanza petrolera. López Portillo había llamado a administrar la riqueza y había cuantiosos recursos. Dos años antes, el SUTINEN libró una intensa lucha contra un proyecto de ley que pretendía, además de la división del Instituto Nacional de Energía Nuclear, la del sindicato. Los nucleares eran la única formación activa y organizada que quedaba de lo que fuera la Tendencia Democrática de Electricistas.
La tenaz resistencia de los nucleares, que acudieron lo mismo a la marcha y al mitin que al foro, a la conferencia y a las alianzas con cuanta fuerza mantuviera vestigios de nacionalismo, no lograron evitar la división del INEN, pero se conjuraron los peores aspectos del proyecto –que, aprobado de manera relampagueante por el senado, fue frenado en la Cámara de Diputados-- y se logró conservar el sindicato único para Uramex y el ININ, no así para la CNSNS, se regresó al apartado A y se firmaron sendos contratos colectivos con los nuevos organismos.
Nuevos organismos, nuevo nombre del sindicato: SUTIN.Las contrataciones se dieron de inmediato y entró gran cantidad de trabajadores. Un análisis erróneo del Comité Ejecutivo de la Sección Centro Nuclear, que confundió condiciones políticas con ausencia de personal especializado en publicaciones, abrió una puerta pequeña, pero suficiente para que yo entrara, no sin antes presentar examen con otros ocho aspirantes y esperar casi tres meses el resultado.
Durante mi primer día en el ININ fui de la oficina de Jorge de Velasco, gerente de recursos humanos, al servicio médico a un exhaustivo examen, de regreso a personal y finalmente me indicaron que me presentara con Javier Villarreal, quien sería mi jefe. (en realidad "Villa" como buen secretario de trabajo estaba cargadísimo de actividades y fueron el secretario del interior Juan Rivera y su suplente Clementina Nava, quienes me dieron las primeras instrucciones). Además percibía un ambiente tenso ese día, cuyos motivos conocería horas más tarde en el auditorio.
Al final de ese día, mi primera asamblea. Ya había leído acerca de algunas asambleas en el SUTIN y sabía de las serias diferencias entre la Sección Centro Nuclear y el Comité Nacional, pero no había comparación entre leer y estar en una asamblea. Aunque los estatutos decían que si estaba presente un integrante del Comité Nacional, se le debía ofrecer la presidencia de los debates no recuerdo quien presidió la asamblea, lo que recuerdo es que al informar sobre la firma de la revisión contractual, lo que había ocurrido el fin de semana anterior, el CEN presumió que se había logrado un incremento superior al públicamente informado y que no se había consultado a la base porque el gobierno se había equivocado y concedió de más, y si se hubiera consultado a las asambleas, se podría perder lo adicional. El aumento en efecto, era superior a lo logrado por la mayoría, no obstante la asamblea "explotó". Por un lado se hacían reconocimientos a la habilidad negociadora de la representación y por otro se criticaba acremente la falta de solidaridad ante el movimiento obrero, pues al firmar públicamente por abajo de lo realmente logrado, se hacía un flaco favor a los sindicatos que aún no revisaban salarios, pues lo públicamente obtenido sería usado como presión para estos, con el argumento de que si los nucleares habían firmado por tal porcentaje, cómo podría cualquiera pretender algo más.
En el transcurso de la asamblea, fui conociendo a personajes que antes de ese día sólo los había visto en el papel, como Saúl y los integrantes "del nacional" o que los había visto en circunstancias muy distintas, como Margarita, Agustín y David. Como ya se trataba de algo consumado, se aceptó (ni modo de rechazar) el aumento, pero en vibrante intervención, el Secretario del Exterior de la Sección pidió al Presidente de la Comisión Nacional de Vigilancia, la consignación del Secretario General del CEN, por traición al movimiento obrero o algo parecido. La petición fue desechada y la asamblea terminó con molestia por el nuevo "charrazo" pero con satisfacción por el aumento, aunque no fuera extensivo hacia los demás sindicatos.
Pocos días después, el Comité Ejecutivo Seccional convocó a asamblea como a las 10 de la mañana. Esta se realizó no en el auditorio, sino en la explanada que está frente al mismo. En realidad, pese a la convocatoria, se trató de un mitin, un acto político en festejo de la puesta en marcha de una propuesta de los trabajadores sindicalizados hecha realidad: Fuente de Gammas.
Esas fueron mis primeras asambleas, en las que se reflejaban diferentes proyectos del sindicato de los nucleares, en lo político y en lo técnico.
Muchas historias estaban por venir. . .
0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal