martes, 29 de mayo de 2012

¿Qué futuro queremos para México?


Al pueblo de México:
A los candidatos de todos los partidos políticos:
A pocas semanas del proceso electoral 2012, en el que se elegirá a quien ocupe la presidencia de la república y se renovarán el legislativo federal, así como los órganos de gobierno y legislativo del DF, los mensajes de los distintos partidos políticos y de sus candidatos, han generado más atención entre los posibles electores por sus desatinos que por las propuestas contenidas. Es notoria la ausencia o, en el mejor de los casos, la deficiencia de un ejercicio democrático que estimule la participación ciudadana en la definición de los lineamientos generales que deben contener los futuros planes y programas de gobierno.
La opinión ciudadana debiera adoptarse como mandato por el equipo del candidato que resulte triunfador en los próximos comicios; esto es lo que entendemos por democracia en su sentido más cabal. Hasta ahora, en el mejor de los casos, lo planteado ha quedado en ofertas vagas y discursos poco propositivos, ajenos a las necesidades actuales y futuras del país, que no recogen las verdaderas necesidades de la población y se limitan a la promoción de imágenes o de plano a la defensa del gran capital.
Aspectos de gran importancia para el país, son los que tienen que ver con las políticas, científica y energética, lo cual resulta de particular relevancia para muestra organización sindical. Poco vemos de propuestas serias acerca de estos temas, en las campañas de quienes aspiran al voto.
Esta es una situación que nos preocupa, ya que aunque en todos los foros se pregona que la ciencia y la tecnología son elementos fundamentales para contribuir a la solución de los problemas del país, fortaleciendo su independencia y mejorando la situación de los más desprotegidos, muy poco es lo que en este respecto se hace en el terreno de los hechos para hacer realidad estos buenos deseos. En materia energética, ha quedado en el papel la llamada estrategia nacional energética, (ENE) ya que ni en el sector se conocen sus alcances y aplicaciones. Sin un proyecto energético de largo alcance, basado en el respeto irrestricto a la soberanía nacional y al medio ambiente, mientras no llegue la energía y los satisfactores que de ella se derivan, a todos los hogares y rincones del país, poco se puede pensar en la más elemental justicia y mucho menos en el desarrollo nacional. Por ello, el papel que se asigne a energía y ciencia por parte de los órganos del Estado mexicano, será vital para el futuro y la viabilidad del país. Es altamente preocupante que las referencias por parte de los aspirantes al voto, salvo algunas excepciones, se limiten a generalidades, o peor aún, a propuestas contrarias al interés nacional, como la pretendida apertura, como eufemísticamente se llama a la idea de culminar la entrega de los recursos energéticos.
Como ejemplo de que las medidas propuestas por las diferentes administraciones en materia de ciencia y tecnología, hasta ahora han quedado en buenos deseos, podemos mencionar que, a pesar de que hace más de diez años se aprobó una Ley de Ciencia y Tecnología, que ya ha sido modificada y que, en su momento se pensó sería un cambio profundo a la política científica y tecnológica asumida hasta entonces por el Estado mexicano, la situación de la ciencia mexicana no ha mejorado sustancialmente. Persiste la insuficiencia de recursos a las instituciones públicas del sector y, con frecuencia, se desvía parte de los mismos a empresas e instituciones educativas privadas, en detrimento de las públicas, a la vez que se mantienen estructuras burocráticas que obstaculizan el trabajo científico y consumen cuantiosos recursos. Aparejado a esto, en el aspecto laboral la actitud de funcionarios de diversos niveles ante los derechos de los trabajadores del conocimiento, como se vio recientemente ante conflictos como las huelgas en Chapingo y en la Universidad Agraria Antonio Narro o las revisiones contractuales en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares y en el Colegio de Postgraduados, es muestra de la escasa importancia que dan a estas instituciones. Adicionalmente, en el tema de la seguridad social, poco parece importar a los políticos el envejecimiento de la planta de científicos y profesores así como la ausencia de programas de recambio generacional, lo cual se ve agravado por las pésimas condiciones de los programas de retiro existentes. Este es un tema urgente, lo mismo que una posible Secretaría de Ciencia y Tecnología, que se deberían abordar como tema mandato para discutir con los trabajadores del conocimiento de las diversas instituciones. Este recambio generacional debe ser llevado a cabo en el marco de las perspectivas de las líneas de desarrollo que en materia de ciencia y tecnología sean prioritarias para nuestro país. Este es un claro ejemplo en donde la participación ciudadana organizada puede y debe ser consultada para la definición de los lineamientos generales de los programas de gobierno. Así, de manera similar, siguiendo el mandato de la consulta ciudadana organizada, se deben abordar diversos temas de relevancia nacional: i) educación, ii) el campo, iii) el desarrollo autosustentable y medio ambiente, iv) empleo y salario, v) seguridad nacional, vi) medios de comunicación, etc.
De acuerdo a nuestra convicción en cuanto a la conveniencia y necesidad de la consulta ciudadana para definir los lineamientos generales de los programas de gobierno, nuestra organización ha mantenido una permanente lucha tanto por una política científica como por una política energética de estado. Estos reclamos los hemos expresado en eventos internacionales, en numerosos foros, nacionales y regionales sobre Ciencia y Tecnología, en documentos y pronunciamientos en los que se ha analizado tanto la situación de la investigación científica y desarrollo tecnológico en México como la Ley referida. No nos hemos quedado en la crítica, sino que elaboramos, con otras organizaciones, un proyecto de modificación a la Ley, mismo que fue turnado para su descanso eterno, a la congeladora legislativa.
La prácticamente nula respuesta que, a lo largo de muchos años, hemos recibido por parte del gobierno a nuestros esfuerzos por incidir con nuestra experiencia como trabajadores del conocimiento en la definición de los programas de gobierno en lo relativo a Ciencia y Tecnología, se expresa hoy en la ausencia o superficialidad de tan importante temática en las propuestas de los partidos políticos. En la elaboración de una política científica, el Poder Legislativo tiene un papel de gran importancia que no puede eludir, y la Cámara de Diputados es responsable de la asignación del presupuesto, que debiera ser amplio y suficiente para el buen funcionamiento de las diferentes Instituciones y Centros de Investigación del País. El Ejecutivo es el responsable de poner en práctica las políticas en la materia. En el cumplimiento de estas tareas, estos actores, deben tomar en cuenta a la comunidad científica y tecnológica, a sus organizaciones, sus propuestas y proyectos.
Compatriotas, hay preguntas que requieren no solo de respuestas, sino de acciones urgentes. ¿Va a seguir México basando su producción energética en la quema de combustibles que contaminan, que podrían generar más riqueza con un uso diferente? ¿Se piensa dejar a las empresas públicas del sector como distribuidoras de una producción cada vez más entregada a extranjeros? ¿Qué papel se piensa asignar a los institutos del sector: Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, Instituto de Investigaciones Eléctricas e Instituto Mexicano del Petróleo? ¿Sin impulso a la ciencia nacional, se piensa mantener la dependencia tecnológica? ¿Se piensa continuar violando la ley al asignar apenas la tercera parte a ciencia y tecnología de lo que la legislación vigente ordena? ¿No se considera necesario rejuvenecer y renovar la plantilla de científicos? ¿Se cree innecesaria la ciencia básica? ¿Se puede pensar en centros de estudios e investigación de excelencia, sin tomar en cuenta a los trabajadores del conocimiento?
Saludamos los esfuerzos, las propuestas y las denuncias que algunos organismos y muy pocos pero respetables políticos han planteado para mejorar la situación de la educación y la investigación científica en México: las denuncias del Foro Científico, las propuestas de la Academia Mexicana de Ciencias y ANUIES, las reflexiones de los articulistas que han dedicado trabajo a este tema. Como organización nos comprometemos a trabajar conjuntamente con todos los interesados, de manera incluyente, para construir un proyecto de nación para todos.
Hacemos un cordial llamado a los partidos políticos, a sus dirigentes y sus candidatos, a considerar y discutir estos temas, a trabajar juntos por una política científica acorde con las características y necesidades de nuestro país y de sus habitantes y que no sea simplemente un eslabón en la cadena de la política imperial o un mero instrumento para el incremento de las ganancias del capital. Sobre todo, llamamos a la sociedad a hacer oír sus voces y a luchar conjuntamente. Hoy que la juventud estudiosa del país irrumpe en la vida política nacional enarbolando las banderas del conocimiento y la democracia, no podemos permanecer como espectadores. Se requiere de una política económica diferente, el campo exige atención, la seguridad es un reclamo de millones, los derechos de los trabajadores deben ser respetados, las comunicaciones deben servir a las mayorías para difundir el conocimiento y ampliar la democracia. Pero sin políticas, energética, educativa y científica, el futuro de México como nación soberana y con justicia, es inviable.
Por la Unidad Proletaria
Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear
Desplegado del SUTIN, publicado en la Jornada, 29 de mayo de 2012

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal